El Ministerio de Comercio de China anunció este jueves 12 la imposición de aranceles definitivos de entre el 7,4% y el 11,7% a determinados productos lácteos procedentes de la Unión Europea, tras concluir que reciben subvenciones y causaron un «daño sustancial» a la industria nacional. Las tasas, que entrarán en vigor este viernes 13 de febrero y se aplicarán durante cinco años, sustituyen a los gravámenes provisionales de entre el 21,9% y el 42,7% anunciados en diciembre de 2025, cuando Pekín publicó su determinación preliminar.
Francia, Italia, Países Bajos, Dinamarca y España figuran entre los principales exportadores europeos de lácteos al mercado chino. En el caso español, las ventas a China alcanzaron unos 82 millones de euros en 2024, según datos oficiales.
Las medidas afectarán a una serie de productos que incluyen quesos frescos y procesados, entre ellos los azules, o cuajadas, así como leche y nata sin concentrar con un contenido graso superior al 10 %.
Los importadores deberán abonar los aranceles sobre una base ‘ad valorem’, calculados como un porcentaje sobre el valor en aduana del producto, mientras que los depósitos recaudados durante el periodo provisional serán ajustados a las tasas definitivas, con devolución de cualquier exceso.
Según el comunicado oficial, la investigación se inició el 21 de agosto de 2024 a petición de la industria láctea china y examinó si los productos europeos estaban subvencionados, el alcance de esas ayudas, el perjuicio a los productores locales y la existencia de una «relación de causalidad» entre ambos factores.
Tras una resolución preliminar el pasado 22 de diciembre, las autoridades continuaron las pesquisas hasta emitir ahora su decisión final, conforme a la normativa china sobre medidas compensatorias y, según Pekín, en línea con las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
El caso se enmarca en un contexto de tensiones comerciales entre China y la UE. En diciembre, Bruselas consideró «injustificados» los aranceles provisionales y señaló que examinaría su compatibilidad con las normas de la OMC.
