La organización agraria UPA ha calificado las elecciones europeas,  como una cita “de gran importancia” para el mundo rural.

Decálogo de UPA

     Los agricultores han remitido a los eurodiputados un decálogo con sus peticiones y un documento con propuestas de fondo. “El futuro de Europa será el futuro de su agricultura, de su ganadería y de sus pueblos”, afirman. El resumen de estas 10 peticiones clave del campo español de cara a las elecciones europeas son:
1.    El Parlamento Europeo tiene el mismo poder de decisión que la Comisión y el Consejo. Participar en las elecciones es participar en las políticas que se aplicarán en los próximos años.

2.    Creemos en la máxima: “Si a los ciudadanos les importa, a ellos les importará”. Opinamos que si el ciudadano europeo es consciente y exigente respecto a lo que come, las instituciones europeas pensarán más en los pueblos y en las personas que vivimos y trabajamos en ellos.

3.    El modelo de liberalismo que trata de imponerse en el proceso de globalización está poniendo en peligro el modelo de producción de alimentos europeo, formado sobre todo por explotaciones de carácter familiar de tamaño pequeño y mediano. La Unión Europea debe proteger nuestro modelo agroalimentario.

4.    La Unión Europea debe apoyar el modelo europeo de agricultura y alimentación, que es el de la agricultura familiar, generador de empleo y de economía real, defensor de la biodiversidad y del respeto al medio ambiente.

 5.    La Unión Europea debe avanzar en la construcción del mercado único europeo, tratando de eliminar las trabas y barreras al comercio intracomunitario que existen aún en la actualidad y generan graves ineficiencias.

6.    Las negociaciones de acuerdos internacionales que desarrolla la Unión Europea deben evitar concesiones relativas a productos agrarios sensibles. Las importaciones han de respetar de forma rigurosa los estándares de calidad europeos. Cosa que hoy no está ocurriendo.

7.    La Política Agraria Común debe garantizar un nivel de vida equitativo a la población rural, estabilidad de los mercados, garantizar la seguridad de los abastecimientos, asegurar a los consumidores suministros a precios razonables e incrementar la productividad de la agricultura y la ganadería.

8.    La seguridad alimentaria, la calidad y todas las normas que derivan de ella son decididas en los organismos europeos. Esta normativa está en continua evolución y revisión, y es la base del adecuado funcionamiento de la cadena agroalimentaria que no persigue otro objetivo que el de ofrecer productos seguros a los consumidores.

9.    Los representantes políticos españoles en Europa deben conocer, ayudar a mejorar y defender la aplicación de las normas europeas en esta materia, pero también las necesidades de nuestro mercado que, a veces, no coincide con las de otros países europeos que hacen prevalecer sus intereses.

10.    Deben impulsarse las iniciativas desarrolladas por la Unión Europea para la reducción del desperdicio alimentario. Al igual que el agua, la energía o los recursos naturales, los productos agrarios.

La Unión tiene claro cómo debe articularse la PAC

     La Unió Uniones de Agricultores y Ganaderos pide que la PAC incluya una ayuda directa para los agricultores a título principal, instrumentos que atenúen la volatilidad de precios y la prohibición de la venta a pérdidas.

    En sus propuestas, solicita que la Política Agraria Común (PAC) incluya un nuevo ayuda directa para los agricultores a título principal dirigido a personas físicas que obtengan al menos el 50% de su renta total de la actividad agraria,  que ejercen en su explotación y que el tiempo de trabajo que dediquen a otras actividades sea inferior a la mitad del tiempo total de trabajo. Para las personas jurídicas que al menos el 50 % de los socios y del capital social o de sus acciones correspondan a agricultores a título principal. La Organización  propone que esta ayuda se destine el 15 % del límite máximo anual para cada Estado miembro de la Unión Europea (UE).

    Otra de las demandas de la  organización agraria  es que se incluyan nuevos instrumentos específicos de gestión de la oferta, diferenciados para cada sector, y basados en la venta a precios de mercado de productos agrarios en situaciones de crisis, con el objetivo de asegurar una gestión eficaz del mercado y evitar crisis de excesos de oferta, (algo similar a lo que ocurre en el momento actual con los cítricos o el aceite).

     Estos instrumentos deberían atenuar la volatilidad excesivamente elevada de los precios en el mercado agrario y se añadirían al resto de mecanismos de mercado, redes de seguridad y gestión de riesgos ya establecidos en la nueva Organización Común de Mercados ya las medidas financiadas por el FEADER.

   La Unión de Uniones  también insiste en sus propuestas,  en que se regule y se prohíba en toda la Unión Europea la venta a pérdidas en toda la cadena alimentaria, para limitar los abusos y competencias desleales que sufren los agricultores dentro de la cadena alimentaria. La UE debería incorporar en la definición de la venta a pérdidas tanto el precio de compra del producto como los costes fijos y variables de comercialización de los alimentos.

    Otra cuestión que demanda la organización es  incluir en la PAC es la flexibilización de los requisitos de reconocimiento de las organizaciones de productores en el caso del sector de las frutas y hortalizas, ya que las medidas actuales no responden a la realidad de los países mediterráneos. Por ejemplo, no responde a la realidad de muchas comunidades  el hecho de que para constituir una organización profesional de huerta sea necesario facturar tres millones de euros.

    Por otra parte, la nueva PAC también debería permitir un período transitorio de 15 años para que las explotaciones que hacen producción mixta ecológica y convencional puedan reconvertir toda la explotación ecológica.

   Otras cuestiones que pide la Unión de Uniones son una legislación  sobre el comercio y defensa de los derechos de los consumidores que incluya la etiqueta de origen de la Unión Europea de todos los ingredientes ; invertir en la búsqueda de métodos alternativos a la restricción de los productos fitosanitarios , medicamentos y alimentación animal para dar respuesta a las exigencias comunitarias , o que se incremente la promoción interna de las producciones con distintivos de calidad y origen más allá de las iniciativas de ámbito estatal.

     Respecto a las negociaciones que deben llevarse a cabo con la Organización Mundial del Comercio y en los acuerdos bilaterales, la organización reclama la defensa del modelo agrario vigente en la Unión Europea.

ASAJA pide a los candidatos que sean agricultor o ganadero por un día

      Aunque la organizació ya hizo pública sus reivindicaciones, ASA de Ávila anima a los candidatos a las elecciones al Parlamento Europeo a hacerse ganaderos o agricultores por un día para conocer de primera mano la situación del sector agroganadero. Bajo el lema “conocer para poder defender”, la organización profesional agraria pone a disposición del candidato que acepte el reto ‘Hazte ganadero por un día’ la posibilidad de trabajar durante una jornada con un ganadero o agricultor de la provincia, y de compartir los problemas que afrontan a diario.

     La falta de rentabilidad de las explotaciones derivada de los bajos precios que reciben por sus productos frente al desmesurado incremento de los costes de producción, los problemas de saneamiento ganadero o los ataques de lobos son algunos de los problemas que podrán conocer en primera persona.

     ASAJA de Ávila pide a los partidos políticos que concurren a los próximos comicios europeos que ya desde la campaña electoral otorguen al sector agroganadero, como estratégico que es, la importancia que le corresponde y que defiendan al campo como uno de los principales motores económicos, sin olvidar su labor de producir alimentos para alimentar a la sociedad.

     La organización profesional agraria resalta la importancia de estos comicios y subraya que la distancia geográfica con el Parlamento Europeo no puede hacernos olvidar su importante capacidad de codecisión en el seno de la Unión Europea y la relevancia de las decisiones que allí se toman en nuestro día a día.