EFE.- Lactalis indicó en un comunicado que su oferta propone un precio de 2,60 euros por acción de Parmalat, lo que representaría un monto total máximo de 3.375 millones de euros si consiguiera el 100 %.

Destacó que el precio de su oferta supone una prima del 21,3 % respecto a la cotización de Parmalat en los últimos doce meses y del 33,6 % si lo que se tiene en cuenta es el "valor de empresa", entendido como la capitalización bursátil, la tesorería neta y los intereses minoritarios por acción de esos mismos doce últimos meses.

La compañía francesa justificó la operación sobre la totalidad del capital de la empresa italiana por el "cambio del marco reglamentario" que se ha llevado a cabo en Italia tras su adquisición del 29 % el mes pasado.

Una alusión a las medidas adoptadas por el Gobierno italiano para intentar evitar la toma de control de Parmalat, que si fuera absorbida por Lactalis el conjunto pasaría a convertirse en el "primer grupo mundial" del sector, con una facturación de unos 14.000 millones de euros.

Para tratar de desactivar las suspicacias italianas, Lactalis indicó que "evaluará la oportunidad" de transferir a Parmalat los negocios propios que tiene sobre todo en Francia y en España en la leche de consumo.

La compañía francesa, que destacó su intención de que Parmalat siga cotizando en la Bolsa de Milán, aseguró por medio de su presidente, Emmanuel Besnier, que tienen "un proyecto de crecimiento ambicioso para Parmalat para convertirlo en un grupo italiano de referencia en la leche de consumo de nivel mundial con sede, organización y dirección en Italia".

Ese proyecto se basaría en la "fuerte complementariedad" de Lactalis y Parmalat tanto en términos de productos como de implantación geográfica.

Además, la fuerza conjunta de ambas empresas le facilitaría el desarrollo en "los mercados en fuerte desarrollo como Brasil, India, China en los que la presencia de los dos grupos es limitada".

La operación empresarial se anunció poco antes del comienzo en Roma de una cumbre franco-italiana marcada de entrada por diversos contenciosos entre los dos países, empezando por la cuestión de los tunecinos llegados en las últimas semanas a la isla de Lampedusa, y que Francia se resiste a dejar entrar en su territorio, para lo que ha llegado a plantear una suspensión de los acuerdos de Schengen.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, y el presidente del Consejo italiano, Silvio Berlusconi, también debían abordar otros asuntos polémicos por las ambiciones de diversos grupos empresariales franceses en Italia: EDF con Edison, Grupama con Fondaria, Aumondi con Pioneer y, sobre todo, Lactalis con Parmalat.

×