EFE.- Sancha ha explicado hoy en la Escuela Internacional de Cocina, durante una ponencia técnica gratuita para profesionales del sector vitivinícola, el objetivo de ese proyecto, que comenzó en 1988 con una prospección de viñedos viejos para buscar las variedades en peligro de desaparición.

En esa búsqueda «se recuperaron 42 accesiones, de las que 27 eran variedades, que se depositaron en un banco de germoplasma» y que Sancha hizo propio a través de su propia bodega, Ad Libitum, de la que hoy ha presentado tres variedades minoritarias a un nutrido grupo de enólogos, sumilleres y directores técnicos de las D.O de Castilla y León.

Esas tres variedades «únicas» que se han podido catar son el Tempranillo Blanco, la Maturana Tinta de Navarrete o el Monastel de Rioja, cultivadas en ecológico y el «terroir» riojano a través de las Garnachas Viejas de la zona más fría de esa zona.

A éstas se han añadido tres más con el fin de presentar el proyecto de protección de viñedos singulares de la Colección de Garnachas Históricas del Alto Najerilla que, según ha explicado a Efe Sancha, «está en proceso de estudio por parte de las diferentes administraciones de Rioja, Navarra y País Vasco».

«En el mundo hay 6.152 variedades de vid registradas en la Oficina Internacional de la Viña y el Vino y 40 de ellas hacen el 80% de los vinos embotellados, porque se vende más variedad que terroir y se busca conseguir caldos competitivos en los que se priman los precios y los viñedos viejos no lo son», ha advertido.

En opinión de este experto y docente, «hay que ayudar al mercado a que pueda ponerles en valor» y en este sentido, espera que se autoricen dentro de la D.O Rioja «todas las variedades de viñedos viejos» ya que ahora «solamente hay seis autorizadas», con el fin de «preservarlas y garantizarlas para generaciones futuras».

Sancha ha asegurado que «los viñedos viejos producen vinos con más color, más bonitos y estables, con los taninos más nobles y una estructura fenólica mas delicada y sedosa», de ahí que considere importante conseguir que se preserven, ya que «muchas variedades se han perdido por no ser rentables para el viticultor».

Por este motivo, en La Rioja «los viñedos de más de 90 años no llegan al 0,5% de la Denominación y, de más de 40 años, sólo suponen un 10% de la misma, ya que los viticultores prefieren plantar viñedos jóvenes que dan mayor rentabilidad».

Esta ponencia ha servido para presentar estos proyectos sobre preservación de viñedos centenarios para lo cual han propuesto la creación de una figura de protección pública y para «sensibilizar a la opinión pública y a las administraciones» al respecto.

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