Una de las características de la feria palaciega es que estos acuerdos se cierran a la vieja usanza, con el característico apretón de manos entre los tratantes de ganado, tras un duro regateo con la participación de un mediador.

     El certamen ha contado con la presencia de 250 ganaderías y unas 3.500 cabezas, procedentes de Navarra, Extremadura, Cataluña, Galicia, Cantabria, Castilla-León, Castilla-La Mancha y Andalucía, así como de Portugal y Francia.

     También se han mostrado muy satisfechos los más de 150 expositores que han acudido a la feria, un 30 % más que otras ediciones, entre tiendas de artesanía, embutidos, guarnicionerías, piel, complementos o ropa, junto a empresas agrícolas, concesionarios de vehículos y maquinaria agrícola, que han visto duplicado su espacio.

     Otro objetivo del certamen ha sido el de la promoción del tomate, el cultivo palaciego por antonomasia, que por primera vez aparecía en el nombre oficial de la feria y que ha protagonizado numerosas actividades.

     Una mascota disfrazada de tomate ha hecho las delicias de los visitantes, que también han recibido un díptico con las ventajas de este producto y han degustado algunos platos típicos en expositores como el de la Cooperativa Nuestra Señora de las Nieves.

     La Asociación de Productores del Tomate ha conseguido recientemente la consideración de Marca Nacional Colectiva de la Oficina Española de Patentes y Marcas.

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