También contribuirá a incrementar las posibilidades de obtener un reconocimiento por parte de esta candidatura, que "puede resultar decisivo para el futuro de La Rioja y de Logroño como capital y como territorio singularizado por ese valor que son las viñas y el vino".

Potenciar "nuestra identidad" y darse a conocer en el exterior


    Optamos a ser Patrimonio de la Humanidad porque es un elemento que potencia nuestra identidad, lo que somos y nos distingue en el conjunto de los territorios", ha resaltado.

    Ha precisado que obtener esa declaración, que afecta a 102 municipios de La Rioja y 19 de Álava, es una oportunidad para darse a conocer en el exterior, de promoción y, por lo tanto, de riqueza y desarrollo.

     Gamarra ha recordado que es una experiencia que La Rioja ha vivido ya con San Millán de la Cogolla, cuya declaración como bien patrimonial por la UNESCO en 1997 por su vinculación a la lengua española, ha sido generador de grandes beneficios en el ámbito turístico, económico y cultural.

     El apoyo de la FEMP, ha dicho la alcaldesa, tiene su origen en la reunión que la Comisión de Cultura de esta Federación mantuvo en Logroño el pasado mes de marzo, donde de estudio este proyecto.

     "Esta candidatura reivindica el valor de nuestro paisaje, no solo por su belleza, sino como una identidad, un elemento que nos representa y en torno al cual hemos ido conformando nuestra cultura, tradiciones, modos de ser, el carácter esforzado de los hombres y mujeres de esta tierra, nuestra historia", ha concretado.

El viñedo y el vino como símbolo de unión


     Ha añadido que se trata de un paisaje cultural de valor "excepcional", consecuencia del esfuerzo de adaptación del hombre al entorno y al desarrollo de una cultura vinculada al mundo del vino que se remonta 2.000 años.

     "El viñedo, el vino, es también símbolo de unión, que supera fronteras políticas, económicas y sociales, como lo demuestra esta candidatura conjunta con municipios del País Vasco", ha afirmado.

     La candidatura, ha defendido, merece un reconocimiento análogo al que poseen la región vitivinícola de Tokay (Hungría), el de la jurisdicción de Saint-Emilion (Francia) y el de la región vitícola del Alto Duero (Portugal). La candidatura, que estos momentos estudia ya la UNESCO, comprende un territorio riojano y alavés que comparten elementos determinados por un paisaje y una actividad ligada al viñedo y la viticultura.

      Se trata de "una historia y una cultura común, que propicia la realización de acciones conjuntas en beneficio de sus vecinos y con la mirada puesta en un futuro de progreso".

(Foto: rchivo guias-viajar.com)