A lo largo de la historia, las mujeres hemos sorteado gran cantidad de dificultades para lograr alcanzar una plena igualdad de derechos, obligaciones y oportunidades, que fuese reconocida jurídicamente.

    Pero por mucho que hayamos avanzado en este tiempo, las manifestaciones machistas de ciertos políticos socialistas siguen recordándonos que aún nos queda mucha labor pedagógica  por hacer. Que debemos seguir trabajando para cambiar estas mentalidades que son inaceptables en pleno siglo XXI.

    Eso de… las mujeres nacidas para las labores domésticas, menos inteligentes que los varones o que son solo pura fachada… son algunas de las etiquetas que políticos del PSOE han utilizado para intentar denigrar a nuestra Presidenta, María Dolores de Cospedal, y por ende subestimar las capacidades que tenemos las mujeres.

    A finales de agosto, el alcalde de Toledo y secretario general del PSOE de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, se convirtió en el ejemplo más reciente del machismo retrógrado que impera entre los socialistas, al afirmar que en el PP “no saben hacer nada sin la chacha”. “Lo cierto y verdad es que no pienso que Cospedal sepa pasar la aspiradora”, sentenció.

    Si quiso hacer una gracia, es obvio que no la tuvo y lo único que consiguió con ello es demostrarnos que su sentido del humor es tan rancio como su discurso político. No es digno de gobernar esta región quien piensa así de las mujeres que la habitan. ¿Qué dirección puede llevar una sociedad regida por un político como este señor que cree que las mujeres hemos nacido para ser chachas y pasar la aspiradora? ¿Que desprecia así a las mujeres que se dedican al trabajo doméstico, al cuidado de la casa y de la familia?

    ¿Cómo es posible que tengamos que escuchar estos despropósitos de boca de personas como García-Page, que no saben lo que es trabajar fuera de la política, ya que lleva viviendo de ella desde que hizo la mili?

    Estas bromas de pésimo gusto hieren a las mujeres, pero por desgracia, este pensamiento casposo es habitual en cargos socialistas.

    Recordemos las declaraciones misóginas de José María Barreda, entonces presidente de Castilla-La Mancha, que en un encuentro informativo con los periodistas comparó a Cospedal con la líder estadounidense, Sarah Palin, “Es pura fachada”. “No hay nada detrás”, dijo.

    El mismo que, ya lanzado, manifestó que esta región no podía ser gobernada por una mujer.

    Causa vergüenza y bochorno que haya políticos que traten así a las mujeres en el siglo XXI. Representantes de ciudadanos que dejan entrever sus ideas trasnochadas de rencor en contra de una igualdad que tanto ha costado conseguir. Por eso no es de extrañar que sean estos mismos señores los que cierren los centros de la mujer, como el de Ciudad Real, dejando a mujeres víctimas de la violencia de género sin asistencia y sin recursos.

    Ante estos comportamientos machistas, cada vez asombra menos el silencio de las que habitualmente enarbolan la bandera del feminismo más radical y que han optado por no manifestar la más mínima condena. Está claro que la servidumbre política les tira más que los fines que dicen defender.

    Ante ello, las mujeres no debemos dar un paso atrás, y por ello, aplaudo la iniciativa del Partido Popular de Castilla-La Mancha de sancionar las manifestaciones públicas de cargos políticos que atenten contra la igualdad de las personas, que tanto ha costado conseguir.

    Señor Garcia-Page, hay que pasar la aspiradora, pero no solo en los hogares, hay que pasarla también entre los políticos como usted que, con sus acciones, omisiones y bromas de mal gusto, ensucian esa noble actividad que es estar al servicio de los ciudadanos.

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