EFE.- El objetivo de esta campaña es facilitar que las especies protegidas, principalmente náyades, pero también algunos caracoles protegidos, que se trasladarán a otros puntos del Delta, puedan salvarse antes de que se inunden los desagües con agua salada.

   "Proteger las especies autóctonas es un objetivo que no podemos perder de vista en la lucha contra el caracol" , ha explicado el director de los servicios territoriales de Agricultura, Pere Vidal .

   En el rescate están trabajando unas 35 personas entre personal del Parque Natural del Delta del Ebro, de la empresa Forestal Catalana, de la comunidad de Regantes del margen derecho y miembros de SEO/BirdLife.

   Durante la revisión de los 10 kilómetros de desagües ya se han recuperado unas 7.000 náyades, lo que demuestra, según Vidal, "que los ecosistemas del Delta disfrutan de una buena salud y que, precisamente, se debe trabajar para que el caracol manzana no los distorsione".

   Otra de las operaciones de salvamento de especies que se está efectuando es la de la carpa.

   "En los últimos años se ha detectado un descenso de su población, sobre todo en el río", y por este motivo los ejemplares recuperados serán introducidos en el Ebro, según ha especificado el director de los servicios territoriales.

   Además de la inundación con agua salada de 10 kilómetros de desagües, las actuaciones en el margen derecho del Ebro -donde la plaga todavía no se ha instaurado- consistirán también en la inundación de campos en dos zonas muy concretas: Los Eucaliptus y Sant Jaume d’Enveja, donde Vidal constata que "se ha encontrado caracol dentro de los arrozales".

   Aparte de esto, las tareas de búsqueda de especies protegidas en el margen derecho también han permitido encontrar ocho ejemplares de caracol manzana, lo que demuestra, según Vidal, que "las acciones que se están adoptando son de vital importancia".

   Una vez revisados, los desagües del margen se inundarán durante 20 días con agua salada.

   En el margen izquierdo, donde la plaga está presente desde hace más de tres años, ya se han iniciado las tareas de bombeo para retirar el agua dulce que aún queda en las canalizaciones y hacer entrar el agua salada.