El pasado 25 de febrero, miles de cafeteros se concentraron en las vías para reclamarle al Gobierno precios justos, control a los costos de los abonos e insecticidas, freno a procesos de embargos y la suspensión de las licencias para exploraciones y explotaciones mineras a cielo abierto en territorios cafeteros.

    Para Asoexport, que a través de sus 21 afiliados maneja alrededor del 65 por ciento de las exportaciones, "lo más grave" de esta situación es "el impacto que se genera a largo plazo", pues el país puede perder la buena imagen construida por el café de Colombia "como fuente consistente de producción de café a lo largo de todo el año".

    En la medida en que el café pierda la cualidad de "certidumbre", se puede generar desinterés en los compradores extranjeros que pueden buscar otros proveedores.

    Del taponamiento de una quincena de vías en el sur y suroeste del país queda otra importante preocupación, pues según Rojas cabe la posibilidad de que parte de la cosecha "no se recoja o se vea dañada por la demora en su recolección".

    Si el café no se recoge a tiempo, explicó el presidente de Asoexport, seguramente el grano no pasará los controles para ser exportado, lo que afectará la producción y por consiguiente las exportaciones.

    Por su lado, Luis Fernando Samper, gerente de comunicaciones de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), que aglutina a 650.000 familias cafeteras y controla el 25 % de las exportaciones, descartó una gran reducción en la oferta aunque admitió que los bloqueos "sí generan algún traumatismo en el flujo comercial del café".

    Colombia prevé producir en 2013 unos diez millones de sacos, de los cuales exportará el 90%.

    El presidente de Asoexport aclaró que los exportadores "tienen algo de espacio (para manejar los períodos de crisis)", pero advirtió de que el paro de la actividad no debería extenderse mucho más.

    Rojas y Samper coincidieron al señalar que los meses de febrero y marzo son de baja producción y que por eso la huelga ha tenido un impacto moderado.

    "Si hubiera sido (el paro) en noviembre o diciembre, la situación hubiese sido catastrófica", pues son los meses de mayor producción en todo el país, apuntó Rojas.

    Ambos analistas reconocieron la dificultad para establecer si el paro puede incidir en el precio del grano porque el mercado global recoge toda la información y no solo la de Colombia.

    De otro lado, Rojas señaló que desde "hace rato" le han dicho al Gobierno que es necesario mejorar la competitividad de la cadena del café desde su siembra hasta su exportación para que "siga como un negocio interesante", pues hay preocupación por lo que puede "ser la sostenibilidad del negocio en el largo plazo".

    Según la Organización Internacional del Café (OIC), con sede en Londres, los productores de café colombianos están bien valorados por los mercados internacionales y la calidad de su grano es conocida y respetada en todo el mundo.

    Pese al rechazo de los caficultores que secundaron las protestas, la Federación de Cafeteros de Colombia ha sido, según la OIC, un modelo para países productores que durante 85 años ha asegurado sostenibilidad y calidad de vida a los caficultores.

    Colombia es el cuarto mayor productor de café en el mundo, después de Brasil, Vietnam e Indonesia, y produjo 7,6 millones de sacos en el año cafetero comprendido entre octubre de 2011 y septiembre de 2012.

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