EFE.- La investigación, encargada por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente a la Universidad Politécnica de Madrid, reconoce el "potencial" de esta actividad complementaria a la pesca profesional, más allá de la meramente extractiva.

En un comunicado, el Ministerio explica que la pesca-turismo que "consiste en la experiencia turística de embarcarse a borde de buques pesqueros con profesionales del sector y que está incluida en el concepto más amplio de turismo pesquero o marinero".

Es una actividad complementaria a la pesca profesional, pero también una medida de diversificación socioeconómica para los pescadores profesionales que, además de aportar una mejora en sus rentas, sirve también para la promoción y la valorización de su trabajo.

Además, el estudio hace hincapié en que puede llegar a conformarse como un valioso instrumento para fomentar el conocimiento y el respeto del visitante hacia el ecosistema marino y el trabajo de los marineros.

No obstante, se detecta que hay que "abordar el desarrollo de un marco normativo que permita y regule el ejercicio de la actividad pesca-turismo a nivel nacional".

Para ello es preciso, según se constata en las conclusiones, modificar la Ley 3/2001 de Pesca Marítima del Estado para "eliminar aquellas previsiones que en la actualidad imposibilitan la práctica de la pesca-turismo".

Además habría que "dar cobertura a la regulación autonómica y reglamentaria que fije los requisitos y condiciones a los que estas actividades tendrían que ajustarse".

Parece claro que es una actividad que despierta "claro interés" entre los turistas que visitan el litoral español, pero no se puede concluir que en todos los puertos pesqueros la pesca-turismo disponga de suficiente clientela potencial y que su rentabilidad económica esté asegurada.

Es preciso partir de un "análisis cuantitativo de la demanda", actual y potencial; tener en cuenta los condicionantes geográficos, meteorología y estacionalidad del destino; así como la oferta local, es decir, patronos y pescadores interesados, número y tipo de embarcaciones, artes de pesca empleadas, empresas de hostelería y restauración, etc.

Respecto a la entidad que debe llevar a cabo la gestión, la comercialización y facturación de las actividades de pesca-turismo, la opinión generalizada, apunta el estudio, es que son las organizaciones de pescadores quienes deben asumir el liderazgo en su puesta en marcha.

Sin embargo, esta actividad sólo podrá llevarse a buen término "si se cambian muchas de las actitudes culturales y la filosofía de gestión de las organizaciones de pescadores" y para ello es necesaria la "implicación y el convencimiento de los responsables de las mismas".

Y es que la incorporación de la pesca-turismo a la actividad profesional y, por tanto la posibilidad de compartir la jornada con personas ajenas al mundo del mar y de la pesca, "conlleva la conveniencia de completar la formación de patrones y marineros" en dos áreas: la seguridad de turistas a bordo y la prestación de servicios turísticos (atención y trato con el cliente, idiomas,…).

El estudio recomienda la realización de una serie de inversiones que permitan la adecuación de las embarcaciones y la creación y de estructuras de gestión y comercialización de las actividades, por ello "podría ser de especial interés -concluye- articular una línea de ayuda específica para la actividad de pesca-turismo".

EFE.- La investigación, encargada por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente a la Universidad Politécnica de Madrid, reconoce el "potencial" de esta actividad complementaria a la pesca profesional, más allá de la meramente extractiva.

En un comunicado, el Ministerio explica que la pesca-turismo que "consiste en la experiencia turística de embarcarse a borde de buques pesqueros con profesionales del sector y que está incluida en el concepto más amplio de turismo pesquero o marinero".

Es una actividad complementaria a la pesca profesional, pero también una medida de diversificación socioeconómica para los pescadores profesionales que, además de aportar una mejora en sus rentas, sirve también para la promoción y la valorización de su trabajo.

Además, el estudio hace hincapié en que puede llegar a conformarse como un valioso instrumento para fomentar el conocimiento y el respeto del visitante hacia el ecosistema marino y el trabajo de los marineros.

No obstante, se detecta que hay que "abordar el desarrollo de un marco normativo que permita y regule el ejercicio de la actividad pesca-turismo a nivel nacional".

Para ello es preciso, según se constata en las conclusiones, modificar la Ley 3/2001 de Pesca Marítima del Estado para "eliminar aquellas previsiones que en la actualidad imposibilitan la práctica de la pesca-turismo".

Además habría que "dar cobertura a la regulación autonómica y reglamentaria que fije los requisitos y condiciones a los que estas actividades tendrían que ajustarse".

Parece claro que es una actividad que despierta "claro interés" entre los turistas que visitan el litoral español, pero no se puede concluir que en todos los puertos pesqueros la pesca-turismo disponga de suficiente clientela potencial y que su rentabilidad económica esté asegurada.

Es preciso partir de un "análisis cuantitativo de la demanda", actual y potencial; tener en cuenta los condicionantes geográficos, meteorología y estacionalidad del destino; así como la oferta local, es decir, patronos y pescadores interesados, número y tipo de embarcaciones, artes de pesca empleadas, empresas de hostelería y restauración, etc.

Respecto a la entidad que debe llevar a cabo la gestión, la comercialización y facturación de las actividades de pesca-turismo, la opinión generalizada, apunta el estudio, es que son las organizaciones de pescadores quienes deben asumir el liderazgo en su puesta en marcha.

Sin embargo, esta actividad sólo podrá llevarse a buen término "si se cambian muchas de las actitudes culturales y la filosofía de gestión de las organizaciones de pescadores" y para ello es necesaria la "implicación y el convencimiento de los responsables de las mismas".

Y es que la incorporación de la pesca-turismo a la actividad profesional y, por tanto la posibilidad de compartir la jornada con personas ajenas al mundo del mar y de la pesca, "conlleva la conveniencia de completar la formación de patrones y marineros" en dos áreas: la seguridad de turistas a bordo y la prestación de servicios turísticos (atención y trato con el cliente, idiomas,…).

El estudio recomienda la realización de una serie de inversiones que permitan la adecuación de las embarcaciones y la creación y de estructuras de gestión y comercialización de las actividades, por ello "podría ser de especial interés -concluye- articular una línea de ayuda específica para la actividad de pesca-turismo".