En  aquel momento Mercedes Cruzado ya manifestó lo insuficiente  que le parecía  el nuevo Plan de Gestión y las dudas creadas a  cerca de la intervención de los guardas del Medio Natural en los controles poblacionales, cuando quedó de manifiesto en la propia Junta General del Principado que dichos guardas carecía de permiso de armas.

    Para Mercedes Cruzado, “las exigencias de nuestra Organización agraria siempre han sido y serán serias y razonables desde el convencimiento de que,  donde todavía hay ganado, no puede haber lobos, porque está en juego una gran inversión en horas de trabajo, en mejoras genéticas y en la subsistencia del  propio sector ganadero”.