Con la modificación del Real Decreto se busca hacer frente a una de las deficiencias de la oferta española de trigos, como es la falta de homogeneización de los lotes, necesaria para la mecanización de los procesos de molienda. En muchos casos se realizan mezclas de trigos genéricos, lo que repercute sobre la calidad final de los lotes al mezclarse partidas de mayor calidad industrial, que obtendrían un precio mayor en el mercado, con partidas de calidad inferior.

     Asimismo, la norma de calidad que ahora se modifica permite clasificar los trigos españoles en función de los criterios que demanda la industria harinera y semolera española. Además, los productores de trigo podrán enfocar su labor a la obtención de una cosecha cuya calidad sea apreciada de manera más satisfactoria y, por lo tanto, obtener una óptima remuneración por ella.

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