Estas yemas proceden de árboles seleccionados por su buena productividad, denominados ‘campos de pies madre’, y de su reparto se han beneficiado 278 agricultores, incluyendo a 6 viveros comerciales, que ya están preparando sus propios campos de pies madre de pistacho para atender la demanda de yemas y planta ya injertada, que se prevé siga incrementándose en los próximos años.
 

Práctica habitual para campos de cultivo

     En el pistacho, a diferencia del viñedo, la planta ya injertada procedente de vivero tiene un precio aún muy elevado, por lo que la práctica más habitual para establecer un campo de cultivo es plantar primero el patrón o portainjerto y, cuando este ya se ha establecido adecuadamente y tiene suficiente grosor (a los 9-18 meses), proceder a su injertado con yemas de pistacho durante el verano, época más propicia para ello.

     El patrón o portainjerto debe pertenecer a una especie emparentada con el pistacho (Pistacia vera). Habitualmente se emplea el terebinto o cornicabra (Pistacia terebinthus), por ser un arbusto bien adaptado al clima y a los suelos de nuestro entorno, donde crece espontáneamente, pero también se emplean, en menor medida, la Pistacia atlantica y el híbrido UCB, obtenido mediante un programa de mejora genética en la Universidad de Davis, California.

Predominio de la variedad ‘Kerman’

     Del total de yemas repartidas este verano por el personal técnico y de campo del Centro Agrario El Chaparrillo, un 70 por ciento se corresponde con la variedad de pistacho conocida como ‘Kerman’. Esta variedad es la reina de las plantaciones por ser un árbol muy productivo y, sobre todo, por su buen calibre de fruto, al ser éste, junto con el porcentaje de frutos abiertos, el factor más determinante en la fijación de precios pagados al agricultor.

    Le sigue, por ser coincidente en fechas de floración con la ‘Kerman’, la variedad ‘Macho Peter’ (11 por ciento de las yemas), ya que es necesario tener al menos un macho cada 10 hembras para una adecuada polinización. En tercer término está la variedad ‘Larnaka’ (10 por ciento), por su mayor porcentaje de frutos abiertos, menor vecería que la ‘Kerman’ y su atractivo aroma y color verde intenso, que lo hacen muy apreciado para la producción heladera y pastelera.

    Ya con una demanda algo menor se encuentran otras variedades, como ‘Sirora’, ‘Avdat’, ‘Kastel’, ‘Mateur’ y los machos ‘C-Especial’, ‘Chaparrillo’ y ‘Guerrero’, estos dos últimos obtenidos en Castilla-La Mancha por programas de mejora y selección genética tradicional.

Patrón seleccionado de cornicabra o terebinto

     En su afán por seguir desarrollando este cultivo, que puede ser un revulsivo para la economía agraria de la región en los años venideros, el equipo de investigación de leñosos del Centro Agrario El Chaparrillo, en colaboración con empresas viverísticas nacionales, se ha fijado como objetivo a medio plazo la obtención de un patrón seleccionado de cornicabra o terebinto -mediante técnicas de clonación de meristemos apicales- que resalte por su buen vigor, buena compatibilidad con el injerto y mayor resistencia a enfermedades.

    También se está trabajando ya en el estudio de la adaptación de nuevas variedades y portainjertos procedentes de otros países, sin descuidar tanto la producción y reparto de yemas para injerto, como los cursos de formación en el cultivo (poda, injerto, etc) y la atención y asesoramiento a particulares.

     Estas yemas proceden de árboles seleccionados por su buena productividad, denominados ‘campos de pies madre’, y de su reparto se han beneficiado 278 agricultores, incluyendo a 6 viveros comerciales, que ya están preparando sus propios campos de pies madre de pistacho para atender la demanda de yemas y planta ya injertada, que se prevé siga incrementándose en los próximos años.
 

Práctica habitual para campos de cultivo

     En el pistacho, a diferencia del viñedo, la planta ya injertada procedente de vivero tiene un precio aún muy elevado, por lo que la práctica más habitual para establecer un campo de cultivo es plantar primero el patrón o portainjerto y, cuando este ya se ha establecido adecuadamente y tiene suficiente grosor (a los 9-18 meses), proceder a su injertado con yemas de pistacho durante el verano, época más propicia para ello.

     El patrón o portainjerto debe pertenecer a una especie emparentada con el pistacho (Pistacia vera). Habitualmente se emplea el terebinto o cornicabra (Pistacia terebinthus), por ser un arbusto bien adaptado al clima y a los suelos de nuestro entorno, donde crece espontáneamente, pero también se emplean, en menor medida, la Pistacia atlantica y el híbrido UCB, obtenido mediante un programa de mejora genética en la Universidad de Davis, California.

Predominio de la variedad ‘Kerman’

     Del total de yemas repartidas este verano por el personal técnico y de campo del Centro Agrario El Chaparrillo, un 70 por ciento se corresponde con la variedad de pistacho conocida como ‘Kerman’. Esta variedad es la reina de las plantaciones por ser un árbol muy productivo y, sobre todo, por su buen calibre de fruto, al ser éste, junto con el porcentaje de frutos abiertos, el factor más determinante en la fijación de precios pagados al agricultor.

    Le sigue, por ser coincidente en fechas de floración con la ‘Kerman’, la variedad ‘Macho Peter’ (11 por ciento de las yemas), ya que es necesario tener al menos un macho cada 10 hembras para una adecuada polinización. En tercer término está la variedad ‘Larnaka’ (10 por ciento), por su mayor porcentaje de frutos abiertos, menor vecería que la ‘Kerman’ y su atractivo aroma y color verde intenso, que lo hacen muy apreciado para la producción heladera y pastelera.

    Ya con una demanda algo menor se encuentran otras variedades, como ‘Sirora’, ‘Avdat’, ‘Kastel’, ‘Mateur’ y los machos ‘C-Especial’, ‘Chaparrillo’ y ‘Guerrero’, estos dos últimos obtenidos en Castilla-La Mancha por programas de mejora y selección genética tradicional.

Patrón seleccionado de cornicabra o terebinto

     En su afán por seguir desarrollando este cultivo, que puede ser un revulsivo para la economía agraria de la región en los años venideros, el equipo de investigación de leñosos del Centro Agrario El Chaparrillo, en colaboración con empresas viverísticas nacionales, se ha fijado como objetivo a medio plazo la obtención de un patrón seleccionado de cornicabra o terebinto -mediante técnicas de clonación de meristemos apicales- que resalte por su buen vigor, buena compatibilidad con el injerto y mayor resistencia a enfermedades.

    También se está trabajando ya en el estudio de la adaptación de nuevas variedades y portainjertos procedentes de otros países, sin descuidar tanto la producción y reparto de yemas para injerto, como los cursos de formación en el cultivo (poda, injerto, etc) y la atención y asesoramiento a particulares.