Las organizaciones agrarias están alertando de que la borrasca Leonardo está dejado daños devastadores en el sector agrícola y en el ganadero en las ocho provincias andaluzas con pérdidas del 50 al 80% en el olivar de Jaén, las miles de hectáreas de cultivos inundadas, estructuras de invernadero destruidas y la mortalidad del 10% del ovino. Mientras en el resto de España se suceden las inundaciones y los problemas en todo tipo de cultivos por culpa de esta borrasca.
Para COAG Andalucía, se trata de una «situación de emergencia sin precedentes recientes en el sector primario andaluz» con daños «que trascienden a los productores y afectan al empleo agrario, a la industria de transformación y al conjunto de la economía rural andaluza», ha informado en un comunicado.
Tras varios días de lluvias intensas, la COAG ha constatado que el temporal está afectando de manera diferenciada pero igualmente grave a las ocho provincias andaluzas, con daños que se extienden desde la agricultura intensiva bajo plástico hasta el olivar y los cultivos de secano.
Pone el foco en el olivar ya que la provincia de Jaén se enfrenta a una de las peores campañas de su historia reciente, según Francisco Elvira, responsable de Olivar de COAG Andalucía, con una previsión de pérdidas de entre el 50 y el 80 % de la producción y el colapso del empleo agrario (solo 30 días trabajados de 60 habituales)
En el sector hortifrutícola, se han producido graves daños en estructuras de invernadero en Almería (modernos y antiguos), encharcamientos en Granada y daños múltiples en hortícolas y subtropicales, así como problemas de recolección de frutos rojos y cítricos en Huelva.
También en Cádiz han quedado miles de hectáreas bajo agua con graves daños en infraestructuras agrarias, según el balance de la COAG-Andalucía, que destaca además que el fruto del aguacate ha caído al suelo el plena recogida. Sin olvidar que se han tenido que abrir varios pantanos y desembalasar más agua de la qya hay o el deslojo de varias localidades, como Grazalema.
ADVIERTEN DE RIESGO DE AXFISIA RADICULAR Y ENFERMEDADES EN EL BAJO GUALQUIVIR
Por su parte, AGAMA Bajo Guadalquivir ha mostrado su preocupación por la afectación que están recibiendo multitud de explotaciones agrícolas y ganaderas por las intensas lluvias y el tren de borrascas que está impactando en Andalucía, y teme lo que quede por venir.
AGAMA señala que si bien las lluvias al principio fueron bien recibidas, su continuidad e intensidad están acabando por traducirse en pérdidas de cultivo. El actual ciclo de borrascas tan continuado no está dando respiro a los campos para su drenaje y está suponiendo una situación crítica para los cultivos. Además de esto, en determinadas zonas, ya hay áreas que directamente se están inundando y que va a suponer la muerte de los cultivos por asfixia radicular o posteriores enfermedades fúngicas.
A falta de un análisis pormenorizado de los daños que ahora mismo no puede llevarse a cabo, la organización pone el foco en la multitud de cultivos de cereales, leguminosas y hortícolas, que, a día de hoy, están implantadas y que se van a perder o van a sufrir daños, por la asfixia directa de los cultivos, la proliferación de enfermedades que empezará a generarse tras la lluvias, por la depreciación del género, que deja de tener calidad y aptitud comercial, o simplemente, por la imposibilidad de recolección que está planteando el temporal.
En otros múltiples casos, como en el caso del cultivo de la patata, el agricultor ya ha incurrido en gastos de semilla que no ha podido sembrar, y sin visos de poder hacerlo, y que perderá por ser una semilla perecedera.
DAÑOS EN CULTIVOS EN LA COMUNITAT VALENCIANA
Asimismo, las lluvias persistentes y las fuertes rachas de viento registradas en las últimas semanas en la Comunitat Valenciana provocan la caída de cítricos y retrasan las campañas de la chufa y hortalizas, según la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja).
La organización agraria ha constatado daños por ‘rameado’ -golpes de los frutos con las ramas a causa del viento que dejan marcas en la piel que deprecian su valor comercial- e, incluso, la caída al suelo de cítricos y aguacates -sobre todo aquellas variedades que se encuentran en un estado más avanzado de maduración-, que en los peores casos arruinan la campaña a los agricultores afectados.
Por ejemplo, detalla, el asociado Vicente José Bas ha perdido más del 30 % de sus mandarinas Nadorcott en un huerto de Antella (Valencia), valoradas en 10.000 euros.
