Según recalca ASAJA, el modelo de sector porcino ha pegado un cambio radical en Castilla y León en las dos últimas décadas. La estructura mayoritaria de las explotaciones es de granjas integradas, en manos de explotaciones familiares, donde la empresa integradora es una cooperativa o una empresa privada, modelo también similar al de la avicultura de carne. Mientras que las granjas de reproductoras son pocas y muy dimensionadas, las granjas de cebo están en manos de ganaderos profesionales que las gestionan de forma personal y directa, en explotaciones mixtas donde además de la granja se gestiona una explotación agrícola.

     Este modelo de gestión del sector porcino hace que nuestro país, y por tanto Castilla y León, esté entre los más eficientes en la producción de carne de cerdo, lo que nos ha convertido en una potencia exportadora dentro y fuera de la Unión Europea.

    Por ello, ASAJA considera "un acierto que la Junta financie a los jóvenes los proyectos en el sector porcino, pues es un sector con capacidad y necesidad de crecimiento en Castilla y León. Además, esto supone también apostar por un equilibrio entre subsector agrícola y ganadero y abre puertas a los jóvenes que quieren dedicarse al campo y no tienen una base de tierras suficiente".

    El sector porcino, y en menor medida la avicultura, son los grandes consumidores de los cereales y el maíz, los cultivos que ocupan la mayoría de las explotaciones de secano y regadío en Castilla y León. Precisamente el estar en una región productora de cereales, tener buenas infraestructuras en mataderos y salas de despiece, y disponer de territorio minimizando el impacto ambiental, son factores que juegan a favor de una apuesta decidida por el sector porcino de Castilla y León por parte de empresas y cooperativas.

      Esta apuesta se ve ahora respaldada por la política de la Junta de Castilla y León, en puertas a la puesta en marcha de un nuevo Programa de Desarrollo Rural para el periodo 2014-2020.