La Nutrición del olivo es uno de los aspectos más importantes para su óptimo desarrollo vegetativo, ya que un olivar bien nutrido es un seguro de altas producciones. Siendo fundamental que su estado nutricional sea equilibrado a lo largo del año.

    Una de las herramientas clave para conocer el estado nutricional del olivar es el análisis foliar,  que junto con el análisis de suelo, nos permite detectar problemas nutricionales y elaborar planes de fertilización que se ajunten a las necesidades reales de cada explotación.

   Habitualmente los análisis foliares, o de tejido vegetal, se realizan durante el mes de Julio coincidiendo con la parada estival del olivo, obteniendo con ellos una valoración nutricional puntual en una época concreta del año. Sin embargo resulta insuficiente para conocer el estado nutricional continuo del olivo en sus diferentes ciclos de desarrollo anual.

   Para conseguir una “Nutrición de Precisión” es imprescindible obtener información sobre el estado nutricional del olivo en cualquier época del año. Por ello hemos definido un nuevo criterio de interpretación de los valores nutricionales, el “DNA, Diagnóstico  Nutricional Avanzado”, a través del cual es posible realizar los análisis foliares en cualquier época del año, en función de las necesidades de la finca y del olivicultor.

    El DNA es fruto de 10 años de trabajo realizando más de 8.000 analíticas foliares y analizando más de 64.000 parámetros que mediante minería de datos nos ha permitido establecer las principales relaciones entre nutrientes esenciales y su clasificación  en  función del nivel de deficiencia. Este sistema de interpretación detecta el nutriente o grupo de nutrientes que  condicionan el desarrollo vegetativo del olivo y, de este modo,  es posible hacer recomendaciones más precisas y eficaces en función de los contenidos de nutrientes.

    Los principales beneficios del DNA son: Evaluar el estado nutricional del olivo de manera periódica y saber cómo y cuándo actuar, corrigiendo o potenciando determinados elementos nutricionales mediante tratamientos de fertilización tanto foliares como de suelo o fertirriego, adaptados a necesidades específicas

    La información que nos proporciona el “DNA” permite asegurar el equilibrio nutricional del olivo a lo largo de todo el año, un seguimiento permanente del cultivo, anticiparnos a deficiencias que pueden repercutir negativamente en la producción  y prever mayores rendimientos.