En los olivares de Castillo de Canena ya no solo trabajarán técnicos y tractores. A partir de esta campaña también lo harán insectos. Pequeños, discretos y casi invisibles, se convertirán en los guardines silenciosos de la biodiversidad y en nuevos aliados del cultivo, llamados a mantener a raya las plagas. Con este paso, la histórica firma olivarera jiennense vuelve a situarse a la vanguardia del sector oleícola español al convertirse en el primer olivar del país en implantar un sistema de control biológico basado en insectos beneficiosos.

Un avance estratégico impulsado por Citoliva junto a Castillo de Canena, que se materializa a través de su servicio pionero AGRO·LIVE Aliados Naturales, concebido para trasladar el conocimiento científico al manejo real del cultivo.

Con esta apuesta, estos insectos beneficiosos desempeñarán un papel protagonista en el olivar. Pasarán a actuar como aliados del propio cultivo, con un objetivo tan sencillo como ambicioso: controlar las principales plagas, reducir el uso de pesticidas y favorecer un olivar más vivo y equilibrado, reforzando su funcionamiento natural.

Durante décadas, la respuesta habitual frente a plagas como el algodoncillo o la mosca del olivo ha sido el uso intensivo de fitosanitarios. Una solución eficaz a corto plazo, pero con efectos colaterales bien conocidos: aumento de costes, aparición de resistencias, pérdida de biodiversidad y una creciente presión normativa y social para reducir su uso. En este contexto, que sea precisamente Castillo de Canena quien dé este paso apostando por AGRO·LIVE Aliados Naturales supone una declaración de liderazgo y una apuesta decidida por un nuevo modelo productivo.

Para hacerlo posible, Citoliva desarrollará un trabajo de análisis y seguimiento en campo que permitirá comprender cómo evolucionan las comunidades de insectos beneficiosos y qué papel desempeñan en el equilibrio del olivar.

«NO SE TRATA DE ELIMINAR TRATAMIENTOS DE GOLPE, SINO DE REDUCIR SU DEPENDENCIA Y HACER EL SISTEMA MÁS INTELIGENTE»

A través de estudios entomológicos y observación continuada, el centro tecnológico creará las condiciones necesarias para que la fauna auxiliar sea capaz de actuar de forma eficaz y sostenida frente a las plagas, manteniéndolas por debajo del umbral de daño económico y reforzando, con conocimiento y planificación, un sistema de control que nace del propio funcionamiento natural del cultivo.

«No se trata de eliminar tratamientos de golpe, sino de reducir su dependencia y hacer el sistema más inteligente», explica Maria Dolores Jimenz, gerente de Citoliva. A lo largo del proceso, los técnicos de Citoliva analizarán la presencia y actividad de estos aliados naturales, realizan seguimientos periódicos y traducirán los datos en decisiones prácticas de manejo, integradas en la gestión habitual de la finca.

Gracias a este enfoque, el servicio AGRO·LIVE Aliados Naturales, desarrollado por Citoliva, permitirá reducir de forma progresiva el uso de insecticidas, con el consiguiente ahorro económico y menor dedicación a tratamientos. También favorecerá la obtención de aceitunas y aceites sin residuos químicos, cada vez más valorados por los consumidores, al tiempo que refuerza el equilibrio ecológico del olivar y su capacidad de autorregulación frente a las plagas.

Con esta apuesta pionera, Castillo de Canena convierte sus fincas en un laboratorio vivo de innovación aplicada al olivar, demostrando que la biodiversidad, cuando se gestiona con conocimiento y visión estratégica, puede convertirse en una herramienta real de competitividad y sostenibilidad.

×