En general los precios de todos los productos (incluyendo  la berenjena y el calabacín) son inferiores con respecto al año anterior, habiéndose iniciado la tendencia negativa en la semana 15.

    La caída de los precios está provocada por varias causas entre las que destacan las siguientes: el inicio de las producciones estivales del centro de Europa, el aumento de las temperaturas en origen y la pérdida progresiva de calidad de las producciones que ya se encuentran en su última etapa de cosecha.

    Con respecto a los cultivos típicos de primavera, desde Coexphal se resalta que "no podemos hablar de un buen comienzo". El precio del melón ha sido, hasta ahora, inferior al del año pasado (alrededor del 25%), situación que es casi idéntica en el caso de la sandía.