EFE.- Muchos miles de australianos se horrorizaron cuando la semana pasada el canal de televisión ABC expuso gráficamente la tunda de golpes, azotes y patadas que las reses reciben antes ser desolladas por los matarifes indonesios, que además dejan morir a algunas desangradas tras degollarlas.

A raíz de ello el Gobierno de Australia ha vetado la exportación de ganado durante al menos seis meses a Indonesia al que vende cada año cerca de medio millón de reses, con el fin de que su Gobierno ordene a los mataderos aturdir al animal antes de sacrificarlo, una práctica rara en los países de religión musulmana.

"Los australianos universalmente expresamos nuestro repudio a la crueldad contra los animales", dijo la legisladora del Partido Verde en el estado de Australia del Sur Tammy Franks.

Australia, que ha acudido al fueros internacionales para impedir la caza de ballenas en la Antártida, aplica sanciones muy duras para castigar la crueldad animal, ofensa que, por ejemplo, en el estado occidental del país puede acarrear hasta cinco años de cárcel y una multa máxima de 50.000 dólares (36.367 euros).

En este país "hay un rechazo generalizado a eventos como las peleas de perros y gallos", recordó la legisladora al presentar un proyecto de ley para prohibir espectáculos de saltos de caballos tras la muerte de varios equinos en este tipo de eventos.

Por eso, a pesar del impacto al importante sector ganadero que supone la reciente suspensión de las exportaciones de ganado a Indonesia, en Australia persiste un sentimiento de indignación tras las imágenes difundidas por la televisión ABC.

A raíz de ello las organizaciones de defensa de los animales pidieron que se suspenda todas las exportaciones de animales vivos y que se revisen las prácticas religiosas como el "halal", que se práctica en Indonesia, un país con la mayor población musulmana del mundo.

El "halal" o conjunto de prácticas islámicas para hacer que un alimento sea aceptable para el consumo de la persona de religión musulmana establece que el animal tiene que ser sacrificado en una posición orientada hacia la Meca clavándole un cuchillo en el cuello para que se desangre.

La jefe de los científicos de la organización australiana para la prevención de la crueldad contra los animales (RSPCA, siglas en inglés), Bidda Jones, cree que la única solución para contribuir a evitarla, es que los animales sean sacrificados en Australia de acuerdo a las normativas.

Aunque para otros australianos como el presidente de la Asociación Ganadera del Territorio Norte, Rohan Sullivan, este rito musulmán no es el origen del maltrato animal que se práctica en los mataderos indonesios aparecidos en el reportaje de televisión.

El debate sobre la crueldad contra los animales también está abierto en la vecina Nueva Zelanda, cuyo Gobierno afronta un proceso legal por prohibir la práctica ritual judía "Kosher" o "shejitá" para sacrificar a los animales, porque no se atonta al animal previamente a su muerte.

Las organizaciones de defensa de los animales en Australia se quejan de que la ausencia de normas para proteger a los animales de granja y por ello realizan fuertes campañas como la del 2006 para pedir el boicot de la venta de cordero australiano en Egipto.

Otros activistas también protestan contra la situación de los pollos en las granjas avícolas o la de las ovejas que son encerradas en jaulas estrechas y con poca comida para producir lana de hebra fina para las grandes firmas europeas de la confección.

Pero muchas veces se sienten frustrados por la matanza indiscriminada de canguros, principalmente porque muchas crías mueren lentamente al no completar su desarrollo en la bolsa marsupial de la madre muerta.

El espectáculo de las carreras de caballos tampoco se escapan en Australia a las críticas por los latigazos que reciben en estos eventos o por el uso de animales en experimentos científicos en la industria cosmética.

Además en las carreteras no es raro ver algún cartel del RSPCA que insta a socorrer a los animales en caso de accidente ni tampoco es extraño que casos como el de un hombre que quemó con petróleo a un perro porque ladraba mucho ocupen la portada de los diarios.

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