El consejero de Medio Rural y Política Agraria, Marcelino Marcos, ha garantizado que el lobo no será una especie cinegética en Asturias y ha defendido la aplicación de un plan de gestión de la especie en todos sus términos, incluidos los controles de población, al objeto de garantizar un «equilibrio» entre su pervivencia y el mantenimiento de la actividad agrícola y ganadera.

«En Asturias no es una especie cinegética ni defendemos que sea una especie cinegética», ha afirmado este martes tras mantener una reunión con representantes de varias asociaciones ganaderas de la comunidad.

Así lo ha dicho en respuesta a las preguntas de los periodistas un día después de que Vox anunciase que presentará una proposición no de ley para que el lobo sea especie cinegética en la comunidad, después de que el pleno del Congreso aprobase la semana pasada sacar a estos ejemplares del Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (Lespre) en el caso de las poblaciones de la zona norte del Duero.

Marcos ha expresado su satisfacción por este acuerdo que permitirá volver a aplicar el plan autonómico de gestión de la especie en todos sus términos, incluidos los controles de población, paralizados desde 2021.

Como ya anunció la semana pasada, Medio Rural reunirá el 10 de abril al Comité Consultivo del Lobo para informar sobre los detalles que incluirá el programa anual de actuaciones de control de la especie.

Tras ese encuentro, la Administración autonómica publicará en el Boletín Oficial del Principado (Bopa) la resolución que abrirá la vía para la extracción de ejemplares en zonas conflictivas.

PLAN DE GESTIÓN DE LA COMUNIDAD

El consejero ha subrayado que el plan de gestión es un «buen documento» que mantiene un «equilibrio entre la pervivencia de la especie y el desarrollo de la actividad agrícola y ganadera».

Según Marcos, la idea es llevar adelante el programa de extracciones con «todas las herramientas» y «lo antes posible» y «probablemente» el Principado sea la «primera» comunidad en realizar este tipo de controles entre una especie «que no está en riesgo» en la cornisa cantábrica y cuyos daños se han incremento de forma «exponencial».

Marcos ha explicado que el plan de gestión contempla todas las alternativas para realizar esas batidas, incluida la participación ocasional de cazadores, y el número de ejemplares «susceptibles de controlar».

El lobo ocupa actualmente el 83% del territorio asturiano y su hábitat abarca una superficie de 8.300 kilómetros cuadrados.

Asturias cuenta ahora con 45 manadas, de las cuales 42 son reproductoras, de modo que la población estimada se sitúa entre los 360 y los 405 ejemplares.