Estas cifras "confirman lo que hemos venido denunciando: que la política de la Junta, además de consolidar la presencia del lobo en las zonas en las que tradicionalmente ha estado, se está produciendo un alarmante crecimiento demográfico y, lo que es peor, ha conquistado toda la provincia, incluidas comarcas donde nunca se le veía", explica ASAJA a través de un comunicado difundido hoy.

     La presencia de esta especie "es incompatible con la ganadería extensiva, en particular las especies de vacuno y equino que pastan en los prados y montes, a campo abierto, sin la continua vigilancia de los dueños, al contrario de lo que ocurre con el ganado ovino que sale al campo acompañado del pastor", añade la nota.

Tramitados 170 ataques, aunque la gran mayoría n siquiera se denuncian


     ASAJA recuerda que en 2013 la Junta de Castilla y León tramitó favorablemente 170 ataques de lobo a la ganadería leonesa, afectando a 126 cabeza de ganado mayor y 115 de ovino, y que el número de ataques se incrementó el 48 por ciento respecto a los registrados en 2012.

     Destaca que estos ataques tramitados favorablemente se refieren a los ocurridos en las reservas de caza, o en el Parque Nacional Picos de Europa, así como a ganaderías que disponen de un seguro ganadero -que son una minoría-, ya que en el resto de los casos, las denuncias no se resuelven favorablemente y la mayoría de los siniestros tan siquiera son comunicados a la Junta para que los tenga en cuenta a efectos estadísticos.

    De esta forma, añade, los daños oficiales "son tan solo la punta del iceberg de un problema cada vez mayor, que pone en peligro la ganadería extensiva, y que cuesta cada año millones de euros en pérdidas directas e indirectas".

     Por otra parte, ASAJA denuncia que cada año se produce un incumplimiento del plan cinegético para esta especie, y que en 2013 tan solo se abatieron en la provincia de León 32 ejemplares de lobos, escasamente el sesenta por ciento de los inicialmente previstos.

     Los lobos abatidos en acciones de caza en la provincia representaron en 42 por ciento de todos los capturados en Castilla y León.

     ASAJA defiende la presencia del lobo únicamente en los territorios donde ha estado presente históricamente, con un control de censos que garantice la conservación pero no la proliferación de la especie, y exige que la Junta de Castilla y León asuma los daños y los valore en su justa medida.