Ante el reciente acuerdo entre el Gobierno y las organizaciones sindicales para la subida del Salario Mínimo Interprofesional en 2026, que se ha sellado este lunes en Madrid, Unión de Uniones considera necesario aportar como dato objetivo que, en 2025, los salarios medios efectivamente pagados en la agricultura ya se sitúan por encima del SMI que se ha acordado para 2026.

Unión de Uniones explica que el nuevo SMI para trabajadores eventuales se situará en torno a 57,82 euros por jornada legal. Sin embargo, los datos oficiales reflejan que en 2025 el salario medio abonado en el sector agrario rondó los 63–64 euros por jornal en el caso de los temporales y aproximadamente 65 euros en el caso de los indefinidos. Esto supone que, de media, los agricultores han estado pagando entre un 10% y un 12% más de lo que será el mínimo legal en 2026.

«En el campo estamos pagando por encima porque, si no, no encontramos trabajadores», señalan desde Unión de Uniones. La escasez de mano de obra en muchas zonas productivas está ejerciendo una presión al alza sobre los salarios reales para poder asegurar la continuidad de las tareas en las explotaciones agrícolas y ganaderas.

La organización recuerda que la estructura productiva agraria española está formada mayoritariamente por autónomos y pequeñas explotaciones familiares que contratan mano de obra temporal vinculada a campañas.

«NOS FIJAN EL COSTE LABORAL POR LEY, PERO NOSOTROS NO PODEMOS FIJAR EL PRECIO AL QUE VENDEMOS. ESTAMOS UN POCO CANSADOS DEL DOBLE RASERO”

En el campo, «no se trata de grandes empresas con amplios márgenes, sino de pequeños empleadores que operan con una rentabilidad muy ajustada».

«Nos fijan el coste laboral por ley, pero nosotros no podemos fijar el precio al que vendemos», resumen desde de la organización, recordando que el salario mínimo es un coste de producción, muy importante según en qué producciones y que se establece normativamente por el Gobierno. Sin embargo, los precios en origen se determinan en un mercado donde el productor tiene escaso poder de negociación. «Estamos un poco cansados del doble rasero. Para algunas cosas nos dicen que hay libre mercado, para otras nos imponen precios. ¿En qué quedamos entonces?, critican.

A ello se suma el incremento continuado de otros costes de producción —energía, fertilizantes, insumos, financiación— que no están siendo compensados por una mejora proporcional de los precios agrarios. Pese a la existencia de la Ley de mejora del funcionamiento de la cadena alimentaria, el sector considera que «hoy por hoy no está garantizando precios verdaderamente remunerativos».

«El debate no puede ser solo cuánto sube el SMI, sino cómo garantizamos la sostenibilidad económica del sector agrario para que el agricultor pueda pagar salarios dignos sin trabajar a pérdidas», apunta la organización. El objetivo compartido es claro: empleo digno en el campo y explotaciones viables económicamente.

Unión de Uniones considera que está demostrado el compromiso del sector con condiciones laborales adecuadas y con el cumplimiento de la normativa vigente, pero insiste en que cualquier política salarial debe ir acompañada de medidas eficaces que aseguren precios justos y rentabilidad suficiente porque «sin ingresos también dignos para agricultores y ganaderos no habrá viabilidad para las explotaciones, ni jóvenes que quieran ejercer esta profesión».

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