La organización agraria Asaja Almería ha denunciado que la decisión del Ministerio de Agricultura de denegar la autorización excepcional del spirotetramat para combatir el Thrips parvispinus deja a los productores de pimiento sin herramientas suficientes frente a una plaga que lleva tres campañas causando daños en las explotaciones de la provincia.

En un comunicado, la organización ha expresado su preocupación por el rechazo a la solicitud presentada por la Junta de Andalucía y ha advertido de que «el problema, lejos de resolverse, se ha agravado mientras los agricultores afrontan mayores pérdidas económicas, incrementos de costes y una reducción de los productos disponibles para proteger sus cultivos».

Asaja considera «incomprensible» que las administraciones exijan a los productores el cumplimiento de estrictas medidas de prevención, vigilancia, limpieza y retirada de cultivos afectados sin proporcionarles alternativas suficientes para combatir esta plaga.

La organización recuerda que lleva tres campañas reclamando soluciones eficaces para frenar la expansión del Thrips parvispinus, que amenaza la rentabilidad de uno de los principales cultivos de la agricultura intensiva almeriense.

DENUNCIAN LA INSUFICIENCIA DE LOS CONTROLES SOBRE LAS IMPORTACIONES PROCEDENTES DE TERCEROS PAÍSES Y HA EXIGIDO RECIPROCIDAD EN LAS CONDICIONES DE PRODUCCIÓN

El pimiento ocupa aproximadamente 12.500 hectáreas bajo plástico en la provincia y constituye uno de los pilares de su economía agrícola, tanto por la generación de empleo como por su peso en las exportaciones hortofrutícolas. En este contexto, Asaja advierte de que la expansión de la plaga compromete la rentabilidad de miles de explotaciones y la competitividad de un producto estratégico para el campo almeriense.

La organización insiste en que la solución debe ser compatible con el modelo de producción integrada y control biológico implantado en la provincia, pero defiende que estas técnicas necesitan complementarse con materias activas eficaces que respeten a los organismos auxiliares utilizados para combatir las plagas.

Por ello, reclama al Ministerio que revise las alternativas legales disponibles, explique los motivos por los que ha rechazado la autorización excepcional del spirotetramat y participe activamente en la investigación de nuevas soluciones fitosanitarias.

Asaja sostiene que esta responsabilidad no puede recaer exclusivamente sobre los agricultores y las empresas del sector, especialmente cuando las explotaciones están obligadas a cumplir exigencias cada vez mayores para garantizar la sanidad vegetal.

La organización también ha recuperado una de sus reivindicaciones históricas: la armonización de las autorizaciones de productos fitosanitarios en la Unión Europea. A su juicio, las diferencias entre los productos permitidos en distintos Estados miembros generan desigualdades entre agricultores que compiten dentro de un mismo mercado, por lo que reclama criterios comunes que eviten estas situaciones.

Asimismo, ha denunciado la insuficiencia de los controles sobre las importaciones procedentes de terceros países y ha exigido reciprocidad en las condiciones de producción, al considerar que los agricultores europeos compiten con productos obtenidos bajo exigencias fitosanitarias diferentes.

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