La DANA Adam ha provocado amplias y graves inundaciones en el campo valenciano. Según una primera estimación de urgencia de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA), las lluvias torrenciales que han llegado a superar los 600 litros por metro cuadrado pueden afectar una superficie de unas 8.000 hectáreas de cultivo e infraestructuras agrarias, principalmente en las comarcas de La Safor y La Marina. Para LA UNIÓ Llauradora, los efectos dependerán de la cantidad de agua acumulada, el drenaje, el estado fenológico del cultivo y las temperaturas posteriores y habla de medidas de apoyo.

La gran mayoría de los agricultores no han podido acceder aún a sus campos porque están aislados e incomunicados en sus respectivos municipios, incluso ocupados en desaguar sus viviendas. Por ello, a medida que el sector agrario vaya comprobando los efectos del temporal a pie de campo, AVA-ASAJA anuncia que concretará las pérdidas económicas.

Los desbordamientos de ríos y barrancos han causado arranques de árboles, arrastres de tierras y desperfectos en infraestructuras como muros, acequias, instalaciones de riego, casetas de aperos, maquinaria e invernaderos.

EL CULTIVO MÁS CASTIGADO HA SIDO EL DE LOS CÍTRICOS, QUE HA PARALIZADO SU RECOLECCIÓN Y COMERCIALIZACIÓN

Asimismo, miles de parcelas se han anegado, en algunos casos más de un metro de altura, lo que puede generar problemas de hongos como ‘aiguat’ en los frutos y asfixia radicular –Phytophthora– en las raíces del arbolado. El grado de afección dependerá de la evolución de las condiciones climáticas y, en ese sentido, del tiempo que se mantengan las explotaciones bajo el agua y acaben desaguándose.

El cultivo más castigado son los cítricos, especialmente la variedad de naranja Navelina que se está empezando a recolectar, además de mandarinas tempranas, que tienen una menor presencia en estas comarcas. Las lluvias han paralizado la recolección y comercialización de cítricos. En menor medida, los caquis se pueden ver afectados negativamente, también en la comarca de La Ribera, por el exceso de humedad en un momento clave para la recogida de este fruto. Otras producciones que pueden sufrir daños puntuales son aguacates y hortalizas.

La organización presidida por Cristóbal Aguado solicita a las administraciones un apoyo para efectuar tratamientos fungicidas -a fin de prevenir el ataque de hongos- así como ayudas directas y medidas fiscales para los agricultores afectados por esta nueva DANA, casi dos años después del 29 de octubre de 2024.

PETICIÓN DE MEDIDAS URGENTES A LOS AFECTADOS

Por su parte, La UNIÓ coincide en el diagnóstico de las zonas afectadas y destaca que a los daños en los cultivos hay que sumar los ocasionados en infraestructuras agrícolas como caminos rurales, acequias, márgenes, instalaciones de riego por goteo, muros, etc., así como el arrastre de tierras y de árboles ante la virulencia de las aguas.

Para las zonas afectadas, las organizaciones pedirán el reparto gratuito y urgente de productos fungicidas y cicatrizantes para evitar la aparición de hongos en los campos afectados.

Desde La UNIÓ también indica que estas adversidades meteorológicas están cubiertas por el actual sistema de seguros agrarios y solicitará a Agroseguro que agilice las peritaciones de las parcelas afectadas lo máximo posible para que los agricultores cobren las indemnizaciones. No obstante, la organización pedirá ayudas destinadas a las personas titulares de las explotaciones agrícolas y ganaderas que hayan sufrido pérdidas superiores al 30% de su producción con póliza en vigor. Por otra parte, propondrá al Ministerio de Agricultura que no se apliquen las franquicias en los seguros agrarios por los daños extraordinarios causados por temporales y otras situaciones catastróficas en zonas afectadas gravemente por una emergencia de protección civil.

La organización solicitará así mismo para las personas afectadas la concesión de ayudas directas y para ello propone que la Generalitat, a través de la Conselleria de Agricultura, apruebe bases reguladoras que permitan establecer de forma inmediata ayudas con fondos propios destinadas a los titulares de explotaciones agrícolas y ganaderas que se hayan visto afectados.

También pedirá la condonación del IBI de las parcelas cultivadas y construcciones presentes en ellas compensando a los ayuntamientos por la pérdida de ingresos a través de los Presupuestos Generales del Estado, la bonificación al 50% de las cuotas de la Seguridad Social y el aplazamiento del otro 50% por 12 meses para autónomos agrarios del Sistema Especial afectados por siniestros con daños superiores al 30%, así como reducir el índice de rendimiento neto en el IRPF para producciones con daños superiores al 30%, e incrementar al 20% los gastos de difícil justificación para agricultores en los regímenes de estimación objetiva y directa.

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