La inteligencia artificial comienza a abrirse paso en el regadío cordobés en plena ola de inversión, modernización y digitalización. Once proyectos de comunidades de regantes de Córdoba han movilizado más de 70 millones de euros a través de dos grandes programas públicos que están acelerando la transformación tecnológica del sector: el Plan de Modernización de Regadíos de Andalucía (RegadíA) y el PERTE de Digitalización del Ciclo del Agua.

El grueso de esta inversión corresponde al Plan RegadíA, con 65,9 millones de euros en cuatro grandes proyectos de modernización del regadío cordobés: Genil-Cabra, Fuente Palmera, Canal de la Margen Izquierda del Río Bembézar y Canal de la Margen Izquierda del Genil. Las actuaciones incluyen nuevas infraestructuras de regulación y almacenamiento, modernización de redes, instalaciones fotovoltaicas y sistemas de telecontrol y automatización. En conjunto, estos cuatro proyectos actúan sobre más de 38.000 hectáreas de regadío.

A este proceso de modernización se han sumado los proyectos específicamente orientados a la transformación digital. Las dos convocatorias del PERTE de Digitalización del Ciclo del Agua han permitido desarrollar siete proyectos de comunidades de regantes cordobesas, con una inversión conjunta de 4,5 millones de euros, de los que 3,53 millones —cerca del 80%— han sido aportados mediante ayudas públicas. El PERTE está concebido precisamente para extender la digitalización de las comunidades de regantes y avanzar hacia una agricultura más inteligente y precisa, mediante un mejor conocimiento y gestión de los usos del agua.

Estas inversiones han permitido incorporar y extender sistemas de telemedida, sensores, monitorización de la humedad del suelo, telecontrol, sistemas de información geográfica y nuevas herramientas digitales de gestión. Su resultado no es únicamente una mayor capacidad para medir y controlar el uso de los recursos, sino también la generación de una cantidad de datos sobre agua, suelo, cultivos, energía y funcionamiento de las redes muy superior a la disponible hasta hace apenas unos años.

Sobre esa creciente infraestructura de datos comienza a apoyarse la aplicación de la inteligencia artificial al regadío. La posibilidad de relacionar y analizar grandes cantidades de información permite identificar patrones, realizar predicciones y anticipar necesidades para ayudar a agricultores y comunidades de regantes a tomar decisiones cada vez más precisas.

Ese paso del regadío que mide para ser más eficiente al que se anticipa para ser más competitivo ha centrado el Foro AgroGO! celebrado en el Centro IFAPA de Cabra, donde representantes de comunidades de regantes, cooperativas y Universidad han analizado las posibilidades que ofrecen la digitalización y la inteligencia artificial para transformar el modelo productivo de la agricultura cordobesa.

La transformación supone dar continuidad a un proceso tecnológico iniciado hace décadas. La primera gran modernización permitió medir y controlar cada vez mejor el agua para aumentar la eficiencia. La digitalización ha añadido la posibilidad de conectar y analizar un volumen creciente de información. Y la inteligencia artificial permite dar un paso adicional: aprovechar esos datos para anticipar necesidades y ayudar a decidir mejor.

Sensores de humedad, estaciones agroclimáticas, contadores inteligentes, imágenes de satélite, sistemas de telecontrol y plataformas de gestión permiten conocer prácticamente en tiempo real qué está ocurriendo en las redes de riego y en las explotaciones. La inteligencia artificial puede relacionar esa información, encontrar patrones y elaborar predicciones que ayuden a decidir cuándo y cuánto regar, ajustar la fertilización, anticipar demandas, detectar anomalías o integrar las necesidades productivas con las previsiones meteorológicas y los costes energéticos.

(Más información del acto en agrogo.es)

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