Los jefes de Gobierno de Alemania, Dinamarca, Finlandia, Austria, Países Bajos y Suecia, conocidos como el grupo de los países «frugales», exigieron este jueves un recorte de «varios cientos de miles de millones» de euros del próximo presupuesto comunitario. Una propuesta que afectaría casi con toda seguridad a los fondos de la PAC, ya que sólo el primer ministro de Austria hizo una mención a que «no se debe olvidar la agricultura ni los fondos regionales», sin aclarar que respaldará recortes o no.

Tras una reunión en Berlín, este grupo afirmó que «para alcanzar un punto de acuerdo aceptable la propuesta de la Comisión Europea de casi 2 billones de euros debe reducirse en varios cientos de miles de millones de euros de manera equilibrada».

Asistieron los cancilleres de Alemania y de Austria, Friedrich Merz y Christian Stocker, respectivamente, y los primeros ministros de Dinamarca y de Finlandia, Mette Frederiksen y Petteri Orpo, a los que se sumaron por videoconferencia sus homólogos de Suecia y Países Bajos, Ulf Kristersson y Rob Jetten.

En una declaración conjunta, los seis jefes de Gobierno consideran que «todos los capítulos» del presupuesto deben contribuir a estas reducciones, al tiempo que opinan que el próximo marco financiero plurianual debe sobre todo centrarse en la seguridad y la defensa, la competitividad, la migración y la soberanía.

En la Cancillería Federal, Merz subrayó ante los medios el peso de los seis países dentro de la UE, al afirmar que, juntos, financian alrededor del 40% del presupuesto comunitario y también aportan conjuntamente el 70% de la ayuda bilateral a Ucrania que se proporciona desde el conjunto de la Unión.

«No somos tacaños, pero este tipo de asignaciones, como las que propone la Comisión, sencillamente no encajan con nuestro tiempo», sostuvo, al referirse a una propuesta que plantea «un incremento del 60 %» frente al presupuesto actual.

«En tiempos de consolidación presupuestaria en todos los Estados miembros, esto es sencillamente inasumible», argumentó Merz de cara a las negociaciones en los próximos meses, que se avecinan duras.

La exigencia de recortes de los países del norte de Europa choca contra los del sur y los del este, que rechazan quitar peso a los fondos agrícolas y regionales, las dos políticas tradicionales del bloque que representan más de la mitad de las cuentas comunes.

DEFENSA AISLADA DE FONDOS AGRÍCOLAS Y DE COHESIÓN

El canciller austriaco indicó que quizás «no todas las partidas de este presupuesto merezcan automáticamente una segunda legislatura», si bien señaló que, desde el punto de vista de Austria, no se debe «olvidar la agricultura ni los fondos regionales».

Stocker fue el único jefe de Gobierno de los «frugales» que defendió estas partidas, aunque no dijo si habría que recortarlos más o menos.

Frederiksen señaló que «el presupuesto de la UE puede ser mayor de lo que es hoy», pero que el incremento propuesto es «sencillamente demasiado elevado».

Para la danesa, la UE debe establecer como prioridades la seguridad y la defensa, mantener un firme apoyo a Ucrania y proteger las fronteras exteriores, además de construir una economía más fuerte y crear los empleos del futuro. Orpo destacó que, incluso después de los recortes, «el presupuesto de la UE seguiría creciendo considerablemente».

«No estamos pidiendo una UE más pequeña ni que Europa haga menos. Queremos que Europa tome decisiones y concentre sus recursos en las prioridades que son más importantes», dijo. Y, al parecer, la agricultura no debe ser una de ellas.

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