Asturias Ganadera ha presentado sus propuestas para encontrar un equilibrio entre ganadería extensiva y el lobo. Tras criticar que desde el Gobierno regional se hable de poder matar a 67 animales, la organización cree que «no se trata de matar 67, 10 o 150, sino de establecer mecanismos de control que garanticen una verdadera compatibilización del lobo con la ganadería asturiana».
En siete años de Gobierno socialista con el apoyo de IU, empeoró progresivamente el problema del lobo en Asturias. Con la sobreprotección del predador debido a su inclusión en el LESPRE, apoyada por nuestros socialistas asturianos presentes en Madrid y por IU, PODEMOS y demás, la situación se desbordó y sobre todo el ganado menor, la reciella, tan importante en la ecología de nuestros montes por su labor desbrozadora, prácticamente desapareció.
Ante el anuncio del Gobierno Asturiano de su intención de matar 67 lobos, Asturias Ganadera tiene que aclarar lo siguiente: El número de lobos a abatir es secundario, no se trata de matar 67, 10 o 150, sino de establecer mecanismos de control que garanticen una verdadera compatibilización del lobo con la ganadería asturiana.
1.- Las actuaciones deben ser inmediatas a los ataques en las zonas que se verifiquen muertes recurrentes de ganado. Esto hace que los lobos aprendan y relacionen el castigo con su previo ataque, y tienda a no repetirlo, algo demostrado ya en diversos estudios. Es absurdo matar un lobo un año después en el área decidida, cuando el ganado ni siquiera está en el monte. Hay manadas que no atacan habitualmente al ganado, no representan un peligro para la ganadería, y pueden verse agredidas en un control mal diseñado como los que propone la Consejería de Medio Rural habitualmente, diseñados más bien para lavarse la cara y atenuar problemas electorales.
Por eso, las actuaciones inmediatas minimizan la necesidad de matar lobos innecesariamente en áreas de elevada compatibilidad por la abundancia de presas silvestres.
2.- Las actuaciones tienen que ser recurrentes hasta conseguir en cada área que los daños sean asumibles por los ganaderos locales. Recordamos que en zonas con pocas alternativas tróficas, si los lobos sólo disponen de ganado para comer, seguirán atacando a pesar de los controles. Por ello es importante determinar qué zonas deben ser declaradas “libres de lobo” como Cuera, El Sueve o el Monte Llosorio, entre otros, y actuar allí sin dilación para evitar que se instalen manadas en estas áreas de máxima incompatibilidad.
3.- En estas actuaciones se debe contar con actores locales, ganaderos y cazadores, que conocen bien la zona, con garantías a través de una Resolución del Gobierno Asturiano para proteger a estas personas de posibles denuncias haciendo que la Administración sea la responsable.
«Esto determinará el número de ejemplares muertos cada año. 10 ó 150. Criterios cualitativos por encima de los cuantitativos», finaliza la organización agraria.




