La ministra francesa de Agricultura, Annie Genevard, señaló este martes 18 que las cosechas este verano «se han hundido» a causa de la sequía histórica y de las sucesivas olas de calor, aunque eso no se ha traducido en «aumentos masivos y generalizados de precios» de las frutas y hortalizas. Sin embargo, ha servido para poner en valor su nueva ley agrícola que recoge duplicar las reservas de agua para el riego.
«Vivimos un verano terrible», subrayó Genevard en una entrevista a la emisora France Info en la que no quiso cifrar el impacto en espera de una reunión de un comité de sequía que mantendrá el próximo día 27 con los prefectos (delegados del Gobierno) a los que ha pedido que le describan en detalle la situación en cada territorio y para cada producción.
«Probablemente la factura será muy grande», respondió después de haberse negado a cuantificarla cuando se le preguntó sobre las estimaciones del principal sindicato agrícola, que habla de miles de millones de euros de daños que tendrían que ser indemnizados.
Avanzó que «la parte más sustancial» de esas compensaciones vendrá del Estado, pero añadió que también tendrán que contribuir los bancos, los seguros, la gran distribución y otras administraciones.
En cualquier caso, reconoció que lo que se vive es «una crisis profunda, una crisis climática, una crisis meteorológica» y «todos los territorios y todas las producciones están afectadas, a niveles diferentes».
CONTEMPLAN DUPLICAR LAS RESERVAS DE AGUA PARA EL RIEGO
No obstante, insistió en que no se observa un encarecimiento general de los alimentos en supermercados o hipermercados, y lo atribuyó en parte en que los grupos de distribución está aceptando frutas y hortalizas con menor calibre, que no han podido crecer tanto por falta de agua, y también ha aceptado revisar la remuneración de los agricultores para apoyar al sector.
La ministra habló también de la nueva ley de urgencia agrícola que impulsó su departamento, adoptada definitivamente por el Parlamento en julio, que entre otras cosas contempla duplicar las reservas de agua para el riego porque «en realidad Francia tiene pocas».
A ese respecto, recordó que en Francia se riega únicamente el 7% de la producción agrícola, un porcentaje muy inferior al de otros países mediterráneos europeos, como España o Italia.
La cuestión de los embalses para la agricultura ha dado lugar a un fuerte debate político entre el Gobierno y algunos partidos de izquierdas, en particular los ecologistas y La Francia Insumisa (LFI), que los rechazan con argumentos medioambientales y porque denuncian que es una forma de privatización de los recursos.




