APAG Extremadura Asaja ha hecho un llamamiento a la cautela a la hora de valorar la próxima campaña del aceite de oliva y ha advertido de que aún queda por delante el periodo más crítico para el olivar, el verano, pues, a su juicio, la producción final podría ser menor de la prevista, además de dejar el enlace entre campañas en un mínimo histórico.

«Tras las dos olas de calor registradas en Extremadura durante los primeros días de julio, el olivar tradicional acusa ya de forma evidente el estrés hídrico derivado de las elevadas temperaturas», ha apuntado este lunes la organización agraria.

Según los últimos datos publicados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, recogidos por la organización agraria, la producción nacional de aceite de oliva se sitúa en 1.298.502 toneladas.

«DE MANTENERSE ESTE RITMO DE COMERCIALIZACIÓN, EL ENLACE ENTRE CAMPAÑAS PODRÍA SITUARSE EN UN MÍNIMO HISTÓRICO»

Asimismo, las salidas al mercado durante el mes de junio alcanzaron las 120.720 toneladas, lo que mantiene una evolución positiva de la comercialización, ya que en los nueve primeros meses de campaña el volumen de ventas supera las 1.107.410 toneladas.

«De mantenerse este ritmo de comercialización, el enlace entre campañas podría situarse en un mínimo histórico», según ha señalado Apag.

Para la asociación, al olivo «todavía le quedan muchas noches al sereno y aún queda por delante todo el verano, el periodo más complicado para el cultivo y cuando más sufre el árbol».

«Por eso pedimos cautela y no ver la próxima campaña con excesivo optimismo, porque lo peor todavía puede estar por venir», ha expuesto el presidente de Apag Extremadura Asaja, Juan Metidieri.

La organización ha recordado, además, que la campaña pasada ya estuvo marcada por previsiones de producción muy superiores a las que finalmente se alcanzaron. De hecho, la producción nacional no llegó a las 1.300.000 toneladas de aceite, «lo que demuestra que el olivo es un cultivo estrechamente ligado a las condiciones meteorológicas y cuya evolución puede cambiar considerablemente hasta el momento de la recolección».

Por todo ello, ha considerado necesario «actuar con prudencia y esperar a la evolución del verano» antes de realizar estimaciones sobre la próxima campaña, ya que serán las condiciones climatológicas de los próximos meses las que determinen el verdadero potencial productivo del olivar.

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