Unión de Campesinos de Segovia-UCCL manifiesta su profunda preocupación por el aumento de los robos y actos vandálicos que están sufriendo agricultores y ganaderos de la provincia, situación que genera importantes pérdidas económicas y una creciente sensación de inseguridad en el medio rural ante el aumento de estos robos en explotaciones agrícolas y ganaderas.
Durante los últimos meses nos han llegado numerosas quejas por robo de material en distintas comarcas segovianas, especialmente en zonas de regadío, afectando tanto a maquinaria agrícola como a combustible, herramientas, sistemas de riego, cableado eléctrico, productos fitosanitarios y ganado. Estos delitos no solo provocan daños materiales directos, sino que también dificultan el desarrollo normal de la actividad agraria y ponen en riesgo la viabilidad de muchas explotaciones.
Esta situación provoca que agricultores/as y ganaderos/as se sientan cada vez más desprotegidos ante una problemática que se repite con demasiada frecuencia. Las explotaciones agrarias, por su ubicación dispersa y la amplitud de las superficies que gestionan, son especialmente vulnerables a este tipo de actuaciones delictivas.
Unión de Campesinos de Segovia-UCCL solicita a las administraciones competentes un refuerzo de la vigilancia y la coordinación entre las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, así como una mayor dotación de medios para la prevención e investigación de estos delitos en el ámbito rural.
Asimismo, hacemos un llamamiento a la colaboración ciudadana para denunciar cualquier actividad sospechosa que pueda contribuir a prevenir nuevos robos y facilitar la identificación de los responsables.
El sector agrario desempeña un papel esencial en la economía, el empleo y la fijación de población en el medio rural. Por ello, resulta imprescindible garantizar la seguridad de quienes trabajan diariamente para producir alimentos y mantener vivo el territorio.
«La seguridad en el campo no es únicamente una cuestión patrimonial; está directamente relacionada con la continuidad de muchas explotaciones familiares y con el futuro del medio rural. No podemos permitir que quienes producen los alimentos que consumimos a diario trabajen bajo una amenaza constante», concluyen desde la organización.





