Tras varias semanas de valoraciones todas negativas sobre la futura cosecha de cereal, ASAJA estima que la cosecha nacional de cereales de invierno apenas alcanzará los 15,1 millones de toneladas en 2026, una campaña media-baja marcada por la sequía y el calor extremo en el centro y norte peninsular, y por las inundaciones de comienzos de año en el sur. La organización advierte de que el problema va más allá del volumen de producción: la reducción de superficie sembrada o los altos costes, el problema se centra en que la cosecha será insuficiente para aliviar la crisis de rentabilidad del sector por los bajos precios del grano.
La organización agraria ha elaborado esta estimación a partir de los datos recabados por sus organizaciones provinciales, en un momento en el que la recolección comienza a avanzar en distintas zonas del país. Aunque no se trata de una campaña catastrófica en términos nacionales, ASAJA advierte de que la producción prevista queda lejos del potencial cerealista de España y refleja una campaña muy desigual por territorios.
UNA PREVISIÓN CONDICIONADA POR EL CLIMA
La estimación nacional está marcada por dos fenómenos climáticos opuestos que han afectado a zonas clave de producción. En el centro y norte peninsular, la sequía y las temperaturas extremas de la última quincena de mayo han reducido de forma importante las expectativas de cosecha, especialmente allí donde el grano aún estaba en fase de llenado.
En el sur, el problema ha sido el exceso de agua. Las inundaciones provocadas por la sucesión de borrascas atlánticas de finales de enero y febrero dejaron miles de hectáreas anegadas, con especial incidencia en el valle del Guadalquivir. El resultado es una campaña irregular, con rendimientos muy distintos según territorios y con dos grandes zonas productoras especialmente afectadas: Castilla y León y Andalucía.
Castilla y León: fuerte descenso respecto a una campaña normal
En Castilla y León, principal región cerealista del país, ASAJA estima una cosecha en torno a 4,7 millones de toneladas. Esta previsión se sitúa cerca de un 35% por debajo del umbral medio de producción de los últimos cinco años, fijado en 6,2 millones de toneladas, y un 43,6% por debajo de las cifras alcanzadas en 2025. La sequía sostenida durante buena parte de la campaña y, sobre todo, el calor extremo registrado en la segunda mitad de mayo han recortado de forma drástica unas expectativas que inicialmente podían haber sido más favorables en algunas zonas.
Andalucía: producción mermada por las inundaciones
En Andalucía, segunda gran comunidad cerealista, ASAJA calcula una producción en torno a 1,23 millones de toneladas, un 24% menos que en 2025. En este caso, el principal factor limitante ha sido el exceso de agua registrado a comienzos de año.
Las borrascas atlánticas de finales de enero y febrero afectaron especialmente a las provincias de Sevilla, Cádiz y Córdoba, donde miles de hectáreas de trigo, cebada y avena quedaron anegadas. Los terrenos encharcados durante semanas y la aparición de enfermedades de suelo han comprometido buena parte del rendimiento final.
Descensos acusados en Baleares, Madrid y La Rioja
En Illes Balears, la previsión cae hasta 53.410 toneladas, un 61,30% menos que en 2025. También son significativos los descensos en la Comunidad de Madrid, con 153.000 toneladas previstas y una caída del 49%, y en La Rioja, donde la producción estimada se mantiene en 170.000 toneladas.
Menos superficie sembrada
A la incidencia climática se suma una reducción de la superficie sembrada de cereal de invierno. A nivel nacional, la caída está más contenida que en algunas comunidades concretas, pero resulta especialmente significativa en Castilla y León, donde la superficie ha pasado de 1.883.000 hectáreas en 2025 a 1.650.000 hectáreas en 2026. Esto supone un descenso del 13% respecto al año anterior y un 20% menos frente a la superficie que históricamente venía siendo habitual en la comunidad, cercana a los dos millones de hectáreas.
UNA CAMPAÑA MEDIA-BAJA EN UN CONTEXTO COMPLICADO
Con estos datos, ASAJA sitúa la cosecha nacional de cereales de invierno de 2026 en una campaña media-baja, marcada por el comportamiento desigual del clima, la reducción de superficie sembrada y unos rendimientos por debajo de lo esperado en zonas clave.
La organización agraria recuerda, además, que esta previsión llega en un contexto difícil para las explotaciones cerealistas, que encadenan cuatro campañas con graves problemas de rentabilidad. Los costes de producción siguen elevados y los precios del grano continúan sin compensar suficientemente el esfuerzo económico que exige sacar adelante una campaña.
ASAJA subraya que el cereal es un sector estratégico para España, básico para la alimentación humana y animal, imprescindible para la ganadería y fundamental para la economía de muchas zonas rurales. Por ello, reclama medidas eficaces que permitan mantener la capacidad productiva, mejorar la rentabilidad de las explotaciones y garantizar que el agricultor pueda seguir sembrando con unas condiciones justas. La campaña 2026 vuelve a demostrar que el cereal necesita estabilidad, precios justos, costes asumibles y una política agraria que reconozca su papel esencial en la seguridad alimentaria y en la vertebración del territorio.
Ante esta situación, ASAJA reclama que se aplique en esta campaña un módulo cero en el IRPF para el cereal, como respuesta fiscal excepcional a una campaña marcada por la caída de rendimientos, la pérdida de superficie sembrada, los daños climáticos y la falta de rentabilidad. Para la organización, no tendría sentido exigir al agricultor la misma carga fiscal en un ejercicio en el que la cosecha y los márgenes vuelven a quedar seriamente comprometidos.



Hacienda estará frotándose las manos . Una mala cosecha y unos precios ridículos es el escenario perfecto para que muchos agricultores no alcancen el 25% de ingresos por ventas respecto a ingresos totales y si no lo ven claro , con dejar algunos expedientes retrasados en los pagos de un año y acumular los pagos al siguiente objetivo conseguido. En vez del indice de 0´26 o cualquier otro inferior que adopten temporalmente como excusa de ayudar al agricultor , en realidad a la parte procedente de ayuda PAC le van a aplicar el indice 0´56.
Y no nos vengan con el cuento de que los ecorregímenes no tributan porque para el calculo del 25% si computan.Sin embargo las superficies destinadas a cumplir el ecorégimen nu contribuyen a aumentar los ingresos por ventas.
No puedo entender como UPA cuando negoció las cuarenta y tres medidas que se dijo que habían acordado
no fue capaz de ver lo perjudicial que es para el agricultor el requisito del 25%
Que empiece luis planas a meter ayudas y subvenciones al sector cerealista español