La federación nacional de comunidades de regantes de España (Fenacore) ha pedido ampliar las medidas para mitigar los efectos de la crisis energética, advirtiendo de que, si no se refuerzan, podrían provocar una reducción de la actividad agraria y afectar al abastecimiento y al precio de los alimentos.
Así lo han puesto de manifiesto durante el XVI Congreso Nacional de Comunidades de Regantes, que ha arrancado este martes en Ciudad Real con más de 800 asistentes, donde han dicho que los agricultores afrontan un contexto adverso marcado por el aumento de los costes energéticos y de fertilizantes, lo que compromete su viabilidad económica.
Fenacore solicita ayudas directas, créditos blandos y mayor flexibilidad en los plazos de amortización y aunque valora positivamente la medida de la doble potencia eléctrica —que podría reducir más del 20% del coste energético y ahorrar unos 40.000 euros anuales por explotación— considera que la crisis es estructural y requiere soluciones a largo plazo.
Además, apuesta por modernizar el regadío, mejorar infraestructuras hidráulicas e impulsar energías renovables para autoconsumo, con el fin de reducir la dependencia energética.
En materia hídrica, reclama reforzar la capacidad de embalse y una gestión del agua basada en criterios técnicos, adaptada al cambio climático. También solicita una inversión anual de 100 millones de euros para el mantenimiento de presas y mejoras en canales de riego.
Fenacore ha asegurado que el regadío es clave para la seguridad alimentaria y pide una política de Estado que garantice la sostenibilidad del sector agrario.
DEFENSA DEL REGADÍO DE LAS INSTITUCIONES
El presidente de la Comunidad de Usuarios de Mancha Occidental II y del congreso, José Joaquín Gómez, ha explicado a los periodistas al inicio de la jornada que el congreso es una oportunidad para “tomar conciencia sobre un recurso tan sensible como el agua” y ha defendido la necesidad de abordarlo como “un problema de Estado” que requiere soluciones globales y consensuadas.
Gómez ha puesto en valor la participación de administraciones, empresas tecnológicas y comunidades de regantes, destacando la capacidad del sector para avanzar en modernización y alcanzar acuerdos que permitan garantizar su futuro.
En este sentido, ha resaltado el papel de las empresas presentes en el congreso, que muestran el potencial innovador del regadío español.
El vicepresidente segundo de Castilla-La Mancha, José Manuel Caballero, ha defendido el papel del regadío como elemento clave para el desarrollo agroalimentario y ha recordado que España es uno de los principales productores de la Unión Europea y que Castilla-La Mancha ocupa una posición destacada en este ámbito.
Caballero ha apostado por seguir ampliando y mejorando las zonas regables, aprovechando las posibilidades que ofrecen la tecnología y la innovación para producir más con menos agua.
También ha subrayado la necesidad de compatibilizar el desarrollo agrícola con la protección del medio natural y ha reafirmado el compromiso del Ejecutivo autonómico con el apoyo económico al sector.
Asimismo, ha señalado que el regadío es fundamental para fijar población y garantizar la viabilidad de las zonas rurales, destacando que el sector agroalimentario representa una parte significativa del producto interior bruto regional.
Por su parte, el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha advertido de la situación «compleja» que atraviesa el sector agrario español, marcada por factores climáticos, geopolíticos y económicos, y ha reafirmado el compromiso del Gobierno con el regadío como pilar estratégico de la producción agroalimentaria.
Durante su intervención en el XVI Congreso Nacional de Comunidades de Regantes, Planas ha subrayado que el sector se enfrenta a un escenario de incertidumbre derivado de la inestabilidad internacional, como la imposición de aranceles por parte de Estados Unidos o el conflicto en Oriente Medio, que está impactando directamente en los costes de producción, especialmente en el precio del gasóleo agrícola y de los fertilizantes.
Finalmente, ha afirmado que “los regantes no son meros usuarios del agua, sino gestores responsables y protagonistas del cambio hacia una agricultura más sostenible”. El ministro ha subrayado el papel de las comunidades de regantes como actores esenciales en la modernización del regadío y en la incorporación de nuevas tecnologías, y ha destacado que su compromiso y capacidad de adaptación los convierten en “aliados imprescindibles” en la transformación del sector agrario.





