España ha podido esquivar la ruta de los fertilizantes por el Estrecho de Ormuz, por donde pasa un tercio del comercio mundial de esos productos, pero no está libre del impacto de la guerra en Irán, que puede elevar sus precios hasta un 20% en la primera mitad de 2026.

Fuentes de la Asociación Nacional de Fabricantes de Fertilizantes (ANFFE) han destacado a Efeagro que la mayor parte de las sustancias que se importan para fabricar fertilizantes no pasan por Ormuz, sino que proceden sobre todo de Egipto y Argelia. Sin embargo, han reconocido que el encarecimiento del petróleo y el gas natural sí afectan a la producción.

Según los últimos datos oficiales provisionales, España produjo en 2024 un total de 4,7 millones de toneladas de fertilizantes e importó 3,2 millones en total.

Los elementos fertilizantes comprados del exterior sumaron, por su parte, 1,67 millones de toneladas, de las que 650.655 toneladas eran nitrogenados, 278.849 eran fosfatados y 237.612 eran de potasio.

RECHAZAN UN POSIBLE DESABASTECIMIENTO EN EUROPA POR LA ALTA PRODUCCIÓN PROPIA

En 2025, las importaciones de urea, uno de los fertilizantes nitrogenados más utilizados en la agricultura, procedieron especialmente de Egipto (481.088 toneladas), Argelia (152.868) y Rusia (133.377).

Fertilizers Europe, la patronal del sector en la Unión Europea (UE), confirmó a mediados de mes que no había problema de disponibilidad de fertilizantes en el mercado europeo debido a la alta producción europea y los elevados niveles de importación en el último trimestre del año pasado.

«Dado que los mercados de fertilizantes son globales, las perturbaciones en cualquier punto del sistema pueden tener rápidamente repercusiones en los costes de los insumos», ha advertido -no obstante- la asociación, que ha considerado que el conflicto aumenta la presión sobre los costes de producción de fertilizantes nitrogenados.

Los fabricantes están trabajando por «mantener un suministro fiable durante este periodo de mayor incertidumbre» y han pedido a la UE que considere reforzar la asistencia a los agricultores europeos y apoyar la resiliencia de la industria europea de fertilizantes si la situación persiste o se agrava.

(Texto: Belén Delgado / Efeagro)

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