ASAJA muestra su rechazo frontal al acuerdo comercial alcanzado entre la UE-Australia, al considerar que, una vez más, el sector agroalimentario europeo “vuelve a ser moneda de cambio” en las negociaciones internacionales.  Desde la organización agraria denuncian que Bruselas «ha cedido en productos clave del campo europeo a cambio de favorecer intereses industriales ajenos al sector primario, especialmente en ámbitos como la automoción o la industria química, así como para garantizar el acceso a materias primas estratégicas (las llamadas tierras raras australianas) vinculadas a la transición energética, como el litio, el magnesio o el aluminio».

“Siempre que hay que sacrificar a alguien en Europa, el elegido es el sector agroalimentario”; y esta situación no es nueva. Ya ocurrió con las consecuencias de los aranceles a fertilizantes rusos y bielorrusos, con el encarecimiento energético o en anteriores negociaciones comerciales como es el MERCOSUR, o el de Marruecos.

 El acuerdo contempla la apertura de contingentes arancelarios para varios productos agroalimentarios considerados especialmente sensibles para España y la UE.

En carne de vacuno, se permitirá la entrada de 30.600 toneladas —más de la mitad libres de aranceles—; en ovino y caprino, 25.000 toneladas sin derechos; y en azúcar, 35.000 toneladas libres de arancel. También se incluyen concesiones en productos lácteos, arroz, etanol o derivados del cereal.

“LA EXPERIENCIA DEMUESTRA QUE ESTOS CONTINGENTES, AUNQUE PAREZCAN PEQUEÑOS EN TÉRMINOS GLOBALES, GENERAN TENSIONES EN LOS MERCADOS Y PRESIONAN LOS PRECIOS EN ORIGEN”

Aunque la Comisión Europea defiende que estos volúmenes representan un porcentaje reducido del consumo comunitario —en torno al 0,5% en vacuno o menos del 0,3% en azúcar—, desde ASAJA consideramos que el impacto en determinados sectores y territorios puede ser significativo.

“La experiencia demuestra que estos contingentes, aunque parezcan pequeños en términos globales, generan tensiones en los mercados y presionan los precios en origen”.

Además, critican que no se haya seguido el modelo de otros acuerdos en negociación, como el de la India, donde los sectores más sensibles quedaron excluidos. “ASAJA apoya el comercio internacional, pero siempre bajo condiciones de reciprocidad y dejando fuera aquellos sectores estratégicos, algo que en este caso no ha ocurrido”.

Otro de los puntos que preocupa especialmente a la organización es la eficacia real de las cláusulas de salvaguarda previstas en el acuerdo. ASAJA recuerda precedentes recientes en los que estos mecanismos han resultado ineficaces o se han activado con años de retraso, como ocurrió con las importaciones de arroz procedentes de Birmania y Camboya o con el etanol de Pakistán. “Son herramientas defensivas muy difíciles de aplicar en la práctica. Cuando llegan, el daño al sector ya está hecho”.

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