La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció este viernes la entrada en vigor provisional de la parte comercial del acuerdo de asociación UE-Mercosur, tras completar su ratificación Argentina y Uruguay. Con esta decisión rechaza esperar al dictamen de la justicia europea aprobado en el Parlamento Europeo y obvia el fuerte rechazo de todo el sector agrario al acuerdo.

«Ya lo he dicho antes, cuando ellos estén listos, nosotros estaremos listos. Por lo tanto, durante las últimas semanas, he debatido este tema intensamente con los Estados miembros y con los miembros del Parlamento Europeo. Sobre esta base, la Comisión procederá ahora a la aplicación provisional», afirmó Von der Leyen en una declaración sin preguntas en la sede de la Comisión Europea.

La política alemana recordó que, en enero, el Consejo Europeo facultó a la Comisión para aplicar provisionalmente el acuerdo a partir de la primera ratificación por parte de un país del Mercosur. «La aplicación provisional es, por naturaleza, provisional», subrayó Von der Leyen, y se refirió a que, «de conformidad con los tratados de la UE, el acuerdo solo podrá considerarse plenamente concluido una vez que el Parlamento Europeo haya dado su consentimiento».

Así, aseguró que la Comisión «seguirá colaborando estrechamente con todas las instituciones de la UE, los Estados miembros y las partes interesadas para garantizar un proceso fluido y transparente» en la aplicación de este acuerdo, que se ha negociado durante más de 25 años y creará un mercado de 720 millones de personas.

LA CE INSISTE EN EL VALOR DE UNAS CLÁUSULAS DE SALVAGUARDIA QUE SIGUE PROVOCANDO EL RECHAZO DE TODO EL SECTOR AGRARIO EUROPEO

El Ejecutivo comunitario puede proceder con la aplicación provisional sin la ratificación de la Eurocámara, cuyo voto final tendrá que esperar a que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea se pronuncie sobre la compatibilidad del acuerdo con los tratados comunitarios.

La UE sí ha puesto en marcha, por otro lado, salvaguardias para proteger a los agricultores europeos «ante posibles caídas de precios locales o incrementos en las importaciones de productos sensibles, un añadido que fue clave para convencer a países y eurodiputados reticentes al pacto por la presión del campo», según la propia CE. Sin embargo, desde el primer momento todo el sector agrario ha rechazo estas salvaguardias, al considerar que no son fiables y que se quedan cortas para proteger realmente los intereses de los agricultores y en especial de los ganaderos.

Tras la ratificación de Uruguay y Argentina, Von der Leyen confió en que Brasil y Paraguay «sigan pronto su ejemplo».

«Y es una muy buena noticia. Porque demuestra la confianza y el entusiasmo de nuestros socios por impulsar nuestra relación y poner en marcha este acuerdo histórico», declaró.

Un pacto que, aseguró, «abre innumerables oportunidades, reduce miles de millones en aranceles y permite a nuestras pequeñas y medianas empresas acceder a mercados y escalas con las que antes solo podían soñar».

Además, recalcó que también proporciona a Europa «una ventaja estratégica por ser la primera en actuar en un mundo de fuerte competencia y horizontes cortos».

«Europa se está volviendo más fuerte y más independiente», avisó, y aventuró que las empresas, los trabajadores y los ciudadanos comunitarios «cosecharán los beneficios».

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