La Puerta del Sol, con la icónica escultura del oso y el madroño como simbólico testigo, ha sido el escenario este miércoles 25 de febrero de una concentración de protesta impulsada por las asociaciones agrarias de la Comunidad de Madrid, (Asaja Madrid, UGAMA, AGIM-COAG, UPA y la Unión de Cooperativas Agrarias Madrileñas) para mostrar su rechazo frontal a las condiciones actuales del acuerdo UE-Mercosur, para exigir una PAC fuerte y autónoma, para denunciar el aumento de la carga burocrática y para visibilizar sobre los crecientes estragos causados por la fauna salvaje. Una llamada de atención, en forma de reparto de cocido, a la sociedad civil «sobre una situación que les afecta directamente, sobre la que no existe una conciencia real y que, si no se remedia, tendrá repercusiones dispares, desde la propia economía doméstica hasta la propia salud».
Cientos de agricultores y ganaderos de todo el territorio autonómico acudieron a la convocatoria, originalmente prevista para finales de enero y que tuvo que ser aplazada a última hora por las inclemencias meteorológicas. Los representantes del sector leyeron un manifiesto donde se subrayó la situación insostenible de su actividad, con el acuerdo alcanzado con Mercosur como agravante y durante toda la mañana se emitieron vídeos tanto con testimonios reales de agricultores, ganaderos y apicultores como de la enorme variedad y la riqueza productiva de la Comunidad de Madrid.
«No aceptamos tratados comerciales que permiten la entrada de productos de terceros países sin las mismas exigencias sanitarias, ambientales y laborales que se nos imponen a nosotros», se ha destacado en este manifiesto.
“CADA RECORTE ES UNA EXPLOTACIÓN MENOS. CADA RECORTE ES UN PUEBLO QUE SE APAGA. Y DECIMOS TAMBIÉN NO A LA ASFIXIA BUROCRÁTICA”
«Nuestros alimentos son seguros, trazables y de máxima calidad. Cumplen normas estrictas y protegen al consumidor. No se puede exigir excelencia al campo de Madrid y, al mismo tiempo, abrir la puerta a una competencia desleal que hunde precios y destruye explotaciones. Defender al agricultor y al ganadero es defender la alimentación de toda la sociedad».
Los recortes de la PAC y la creciente burocracia también concentran un alto porcentaje de preocupaciones. «La Política Agraria Común no es un privilegio. Es una herramienta imprescindible para garantizar rentas dignas, soberanía alimentaria y un territorio vivo. Cada recorte es una explotación menos. Cada recorte es un pueblo que se apaga. Y decimos también no a la asfixia burocrática. El campo no puede seguir ahogado por papeles, controles interminables y normativas cambiantes. Queremos producir alimentos, no vivir en una oficina. Exigimos una simplificación administrativa real, normas claras y coherentes con la realidad del campo madrileño».
El impacto de la fauna salvaje, como las superpoblaciones de conejo que se están cebando con los cultivos de cereal de varias zonas del territorio madrileño, y la incertidumbre de las enfermedades emergente fueron otros de los puntos destacados en este manifiesto. «Exigimos medidas de control eficaces, prevención y compensaciones justas por los daños sufridos», se ha recalcado. «A esto se suman las enfermedades emergentes en la ganadería, que generan pérdidas, incertidumbre y falta de seguridad. Necesitamos protocolos eficaces y un apoyo real».
Todas las problemáticas anteriores convergen en la ausencia de relevo generacional,una adversidad severa que amenaza la existencia del sector en el corto plazo y, con ello, la agonía del mundo rural. «Nuestros jóvenes no se quedan en el campo porque no ven futuro. Sin rentabilidad, sin estabilidad y sin respeto, no hay continuidad. Defender el campo es defender empleo, alimentos, pueblos y territorio. Sin agricultores ni ganaderos, no hay soberanía alimentaria. Es necesario desarrollar políticas que atraigan a los jóvenes y a los nuevos agricultores al campo, que vean en esta profesión un futuro y no una carga», se ha defendido.
La concentración, que generó una gran atención mediática, con televisiones, radios, prensa impresa y digital y agencias interesándose por las casuísticas personales de muchos agricultores y ganaderos presentes en la Puerta del Sol, dio paso a un reparto de miles de raciones de un excelente cocido madrileño elaborados con productos de la Comunidad de Madrid que hicieron las delicias no sólo de los asistentes, sino también de muchos curiosos, paseantes y turistas habituales en uno de los puntos más concurridos de la geografía nacional, que se interesaron por los problemas del sector agrario madrileño.






