El Comité Permanente de Plantas, Animales, Alimentación y Piensos de la Unión Europea ha autorizado este viernes 20 por unanimidad la propuesta de nueva zonificación en el área afectada por la peste porcina propuesta por España. En base a esta nueva zonificación, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación elaborará un programa que permitirá a las granjas situadas dentro de las mismas el movimiento de animales y productos, siempre tras el cumplimiento de determinadas medidas sanitarias.

La propuesta aprobada contempla dos zonas, la uno, de vigilancia, donde no se han producido casos, y la dos, que comprende el área en la que se han detectado los focos, cada una de las cuales tendrá sus correspondientes requisitos y medidas.

Esta nueva zonificación sustituirá a la actual que se estableció cuando se detectó el primer caso a finales de noviembre en Cerdanyola del Vallés (Barcelona), zona de alto riesgo, en un radio de 6 kilómetros, y de menor riesgo, área de 20 kilómetros que fue perimetrada y vallada y donde se han realizado las labores de control y vigilancia.

La nueva fijación de zonas no es tan circular, y se establece en función de zonas administrativas -municipios-, con una forma más irregular, adaptada a los términos municipales y los accidentes geográficos, aunque en su parte más delgada comprende 20 kilómetros.

El análisis de la situación de esta enfermedad ha sido uno de los temas centrales de la reunión que ha celebrado la sectorial del porcino, que ha presidido la secretaria general de Recursos Agrarios y Seguridad Alimentaria, Ana Rodríguez, y en la que ha informado sobre las labores de control de la enfermedad en la zona infectada, centrada en el control de fauna silvestre, el establecimiento de vallados y otras barreas, así como las medidas puestas en marcha para reducir las poblaciones de jabalíes en la zona.

Hasta el momento se contabilizan 31 focos con un total de 162 jabalíes muertos en siete municipios: Cerdanyola del Vallès, Sant Cugat del Vallès, Sant Quirze del Vallès, Terrassa, Rubí, Molins de Rei y Sant Feliu de Llobregat. Todos ellos se sitúan en el área delimitada a un radio de 20 kilómetros del primer foco que fue vallada perimetralmente. Todos los casos se han producido en fauna silvestre, sin que se hayan visto afectadas explotaciones de porcino.

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