La plataforma de compraventa y arrendamiento de fincas rústicas Cocampo augura que en 2026 el suelo rural se consolidará como un «valor refugio a largo plazo» al que llegarán nuevas inversiones por el alto precio de la vivienda y el alquiler en las ciudades y zonas turísticas.
En su Informe 2025 sobre la inversión en suelo rústico, Cocampo apunta a que el suelo rústico será un «activo relevante» para familias, empresas e inversores nacionales e internacionales que buscan fincas ligadas al ocio, al turismo o a cultivos de alto valor.
«El campo tiene más peso en la conversación pública» por el acuerdo UE-Mercosur y por la creciente preocupación de los consumidores por la calidad, el origen y la sostenibilidad de los alimentos, o por la negociación de la futura PAC«, indica el estudio.
Y, todo ello, «apunta a que en 2026 se hablará más y mejor del campo» como lugar de origen de la cadena alimentaria, como espacio clave para la transición ecológica y como sector con oportunidades para invertir y planificar a largo plazo.
Para los propietarios de fincas rústicas, «todo ello puede traducirse en más oportunidades y en un mayor valor de sus activos: más demanda por parte de quienes quieren vivir o invertir en el campo, más opciones de poner en marcha proyectos viables y más herramientas para rentabilizar explotaciones que hoy están al límite o infrautilizadas».
COMPRAVENTA DE FINCAS RÚSTICAS EN 2025
Los datos que incluye el informe -los relativos a los once primeros meses de 2025-, arrojan que en ese periodo se adquirieron 152.627 fincas rústicas en España.
Las regiones líderes en número de operaciones de compraventa volvieron a ser Andalucía (22.580), Castilla y León (22.453), la Comunidad Valenciana (20.572) y Castilla-La Mancha (18.960).
«El volumen de actividad se mantuvo muy elevado», y el mercado, «a pesar de un inicio de año marcado por las movilizaciones agrarias y la sequía, recuperó rápidamente el pulso conforme la situación social y climática se fue estabilizando, con cifras históricas de compraventa en abril (13.337 operaciones), julio (13.930) y octubre (14.976)».
Explica que las «fincas agrícolas» continuaron siendo las más demandadas por fondos de inversión y grandes empresas, interesadas en activos con potencial de rendimiento estable: grandes extensiones de regadío y cultivos leñosos (pistacho, almendro, aguacate, cítricos, olivar, viñedo) y, en algunos casos, pocos en 2025, suelos aptos para proyectos de energías renovables».
Las «fincas cinegéticas y de recreo», en cambio, «atrajeron principalmente a pequeños inversores y familias, que buscan propiedades de menor tamaño –entre 1 y 50 hectáreas, según la zona– para uso de ocio, segunda residencia o proyectos mixtos de recreo y pequeña producción».
«2025 destaca por tres cambios de fondo, el primero -detalla-, un desplazamiento del protagonismo hacia inversores particulares y las familias y, el segundo, por una mayor sofisticación y prudencia por parte de los fondos y empresas de energía renovable», destaca el informe.
En tercer lugar menciona «el proceso de ajuste entre pequeños y medianos agricultores y ganaderos, en un contexto de precios, costes y transformación tecnológica que favorece a quienes logran ganar dimensión y profesionalizar su gestión».
