El presidente de Feragua, José Manuel Cepeda, ha intervenido este martes 27 en la jornada de presentación del Esquema Provisional de Temas Importantes del Guadalquivir, el documento que sienta las bases del Plan Hidrológico que regulará la Cuenca desde 2028 a 2033, elaborado por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, con la participación de todos los actores interesados. En su comparecencia, el presidente de los regantes andaluces ha denunciado el déficit de regulación que sufre la Cuenca.

Un déficit que se manifiesta «tanto en períodos de sequía como en semanas de lluvias como las que estamos viviendo, donde existe un riesgo cierto de inundaciones y hay una pérdida evidente de recursos que podrían ser aprovechados si existieran las infraestructuras hidráulicas para ello».

Por ello, Cepeda ha pedido que el nuevo plan hidrológico incorpore dos elementos fundamentales: en primer lugar, una previsión/garantía de los recursos y los plazos de todas las presas y obras de regulación incluidas en él, de modo que la administración quede obligada a la ejecución de esos presupuestos y al cumplimiento de los tiempos, pues hasta ahora las obras contempladas en planificación han sido más bien «papel mojado». Cepeda ha lamentado que, superado ya ampliamente el ecuador del plan vigente, las obras hidráulicas sigan sin avances relevantes.

«En el Guadalquivir, el único hito significativo es la redacción –que no ejecución- del embalse del Agrio, pues de las presas Cerrada de la Puerta y San Calixto, no ha habido nada o casi nada, son unos ritmos exasperantes que no nos podemos permitir», ha señalado, antes de insistir en que esta falta de ejecución extiende el escepticismo en los regantes sobre el valor de la planificación.

En segundo lugar, y junto a la ejecución efectiva y acelerada de las presas aprobadas, el presidente del regadío andaluz ha demandado el diseño y ejecución de un plan de balsas, que ayude a mejorar la garantía de agua en las zonas regables y aprovechar las escorrentías fluyentes que en días como estos se vierten al mar.

Situadas junto al cauce de los ríos, de ejecución rápida y con un impacto ambiental mucho más reducido que las grandes obras, aumentar la resiliencia de los regadíos y del abastecimiento ante episodios prolongados de sequía, permitiendo disponer de reservas cercanas a los puntos de consumo. Aunque no acogen grandes volúmenes, estas balsas, como valor secundario, también ayudarían a reducir la punta de las avenidas en las inundaciones y mejorarían la calidad del agua, al ser decantadoras de las aguas recibidas, facilitando así un mejor riego con sistemas de alta eficiencia.

×