Una mayoría de los países de la Unión Europea, incluida España, ha dado este viernes 9 luz verde a la firma del acuerdo comercial con Mercosur, un paso clave hacia la finalización de un pacto histórico que lleva 27 años negociándose y creará la mayor zona de libre comercio del mundo en pleno encierro proteccionista de Estados Unidos. El acuerdo se firmará el próximo 17 de enero en Asunción, capital de Paraguay, país que ostenta la presidencia rotatoria del bloque suramericano.Y para antes, el sector agrario ya anuncia nuevas y duras movilizaciones.
Pese a las múltiples protestas agrarias por toda Europa, el voto de este viernes permitirá que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, viajen próximamente a Asunción (Paraguay) para la firma. La rúbrica estaba prevista para finales del pasado mes de diciembre, pero el repentino «no» de Italia conformó una minoría de bloqueo junto a Francia y otros países, descarriló los planes de Costa y Von der Leyen para firmarlo antes del final de 2025 y forzó a posponerlo unas semanas.
En el voto de este viernes, y tras reforzar aún más las salvaguardas para proteger a los agricultores europeos, Roma se ha pasado al voto a favor junto una veintena de socios comunitarios, incluyendo a Alemania y España, tradicionalmente los mayores valedores del acuerdo.
El voto en contra de Francia, Polonia, Hungría, Austria e Irlanda, junto a la abstención de Bélgica, no ha sido suficiente porque los países en el «sí» reúnen a un 68,7% de la población europea (el mínimo requerido era un 65%).
Para acabar de convencer a los países reacios, los gobiernos europeos han respaldado este viernes también establecer cláusulas de salvaguarda en favor de los agricultores europeos que permitan a la UE reaccionar rápidamente ante perturbaciones del mercado causadas por un aumento de las importaciones agrícolas procedentes del Mercosur.
Se aplicarán, en el caso de los productos sensibles, cuando haya precios al menos un 5% inferiores de los artículos importados frente a los europeos comparables o bien aumentos del 5% en los volúmenes de importación preferenciales sobre una media de tres años.
Esto se considerará, por regla general, motivo suficiente para iniciar una investigación, que podría llevar a una suspensión de las ventajas arancelarias para los países del Mercosur.
UNA RATIFICACIÓN COMPLICADA
De cara a la ratificación, el acuerdo se considera «mixto» y se divide en dos partes, una comercial y un acuerdo de asociación, que siguen caminos paralelos.
Ambas tendrán que recibir el visto bueno del Parlamento Europeo antes de su conclusión formal y el acuerdo de asociación requiere, además, el consentimiento de todos los parlamentos nacionales de la UE.
La ratificación en la Eurocámara se prevé compleja por la gran división en el hemiciclo comunitario en un voto en el que la nacionalidad de los eurodiputados pesará tanto o más que las líneas ideológicas, con por ejemplo la práctica totalidad de los eurodiputados franceses en contra sin importar su color político.
Además, grupos prácticamente íntegros han anunciado su intención de votar en contra: es el caso de la ultraderecha de los Patriotas por Europa, que planea incluso una moción de censura contra Von der Leyen por el acuerdo, pero también de los Verdes o de la Izquierda por las preocupaciones ambientales y la competencia desleal que, arguyen, generará el pacto.
DURAS CRÍTICAS DE LOS AGRICULTORES QUE ANUNCIAN NUEVAS MOVILIZACIONES FRENTE A LA ALEGRÍA INSTITUCIONAL
En respuesta al voto de este viernes, las organizaciones de agricultores europeos han asegurado que planean nuevas movilizaciones en protesta contra una firma que, han dicho, llega «tras meses de maniobras y presiones sin precedentes que confirman la complejidad y el carácter divisivo de este asunto».
Pese a los ajustes a las medidas de salvaguardia adicionales ofrecidos por Bruselas, el acuerdo «sigue siendo fundamentalmente desequilibrado y defectuoso», ha dicho Copa-Cogeca .
En la misma línea se ha pronunciado la coordinadora Vía Campesina, que ha condenado una decisión que, han dicho, «ignora a los campesinos y deja de lado la democracia».
Desde las agrupaciones ecologistas, por su parte, Greenpeace condenó una decisión tomada pese a «la continua oposición de varios parlamentos y gobiernos de toda Europa».
Pese a esta oposición, tanto Von der Leyen como Costa han celebrado en sendas declaraciones el visto bueno a un acuerdo en el que, dijeron, ambas partes «ganan».
«Como uno de los principales socios comerciales y de inversión del Mercosur, este acuerdo creará más oportunidades de negocio e impulsará la inversión europea en sectores estratégicos», ha declarado Von der Leyen en un comunicado, en el que ha asegurado que han escuchado las preocupaciones del sector agrícola y «actuado en consecuencia»
Costa, por su parte, ha indicado en la red social X que el acuerdo es «bueno para Europa» porque «aporta beneficios reales para los consumidores y para las empresas europeas» y porque «es importante para la soberanía y la autonomía estratégica europea: con este acuerdo, la UE está dando forma a la economía global».
