Asaja Córdoba participó en la primera jornada participativa de la ZEPA ‘Alto Guadiato’ celebrada en la Granjuela (Córdoba), en la que la administración trasladó a los asistentes su intención de abrir nuevas líneas de dialogo y de trabajo en pro de mejorar los trámites rutinarios en esta zona.

En la actualidad, “son muchos los agricultores y ganaderos que soportan la burocracia y las denegaciones que les supone el hecho de estar integrados en la ZEPA”. De este modo, Asaja recuerda sus demandas históricas, como ha venido pidiendo desde años a la Junta, y como pidió en una moción que se presentó en los ayuntamientos y la diputación de Córdoba en septiembre de 2020 para que se derogue o, en su defecto, se modifique sustancialmente el decreto que declaró la ZEPA ‘Alto Guadiato’, pues las limitaciones que conlleva “imposibilitan poder llevar a cabo las necesarias inversiones en las explotaciones para lograr la necesaria rentabilidad de las mismas, lo que ha ocasionado una situación de crisis en la zona”.

Ello implica que la comarca “está sufriendo un grave estancamiento social y económico”, agravado año tras año, al poderse apreciar cómo explotaciones de comarcas limítrofes han podido modernizarse, transformarse y ganar en competitividad y rentabilidad.

Además, todas estas limitaciones impiden acogerse a las ayudas de modernización y a las ayudas de incorporación de jóvenes al no cumplir los requisitos de esas convocatorias que requieren mejorar y crear empleo en sus explotaciones. 

FRACASO DE LAS AYUDAS

Además, se ha demostrado, como era previsible que, con las ayudas que se prometieron cuando se declaró esta zona de protección, han ocurrido dos cosas; “que nunca han llegado o han sido un absoluto fracaso”.

Por ello, es preciso reconocer que la rentabilidad de las explotaciones agrícolas y ganaderas “es el principal activo de la economía del Guadiato y Los Pedroches”, pero, sin embargo, están atravesando una situación límite y es necesario que se toman medidas que favorezcan la modernización y transformación de las mismas.

Asaja destaca que no puede olvidarse que, “si hay una ZEPA o existen otras protecciones especiales en estas comarcas, se debe al trabajo realizado durante años por los agricultores y ganaderos. Sin ellos, no existirían esas zonas. Y si se abandonan por falta de rentabilidad, desaparecerán a corto o medio plazo las características de las zonas protegidas”.

Por ello, la organización agraria considera “tremendamente injusto que, a quienes han hecho posible que exista una zona de protección, se les penalice tan brutalmente condenándolos al abandono de sus explotaciones y de sus pueblos, lo que conllevará en pocos años a que deje de existir la zona de protección por el abandono de los cultivos”.

No obstante, Asaja valora positivamente la predisposición de la administración de cara a facilitar los trámites del día a día de los propietarios de la ZEPA y espera que “en el medio plazo se pueda palpar como algo real”.

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