La modificación incluye la llamada "cláusula antialgarrobico", para permitir al Gobierno actuar frente a los acuerdos municipales que aprueben obras contrarias a la ley.

   El "desorden legal" ha sido el principal argumento esgrimido por Cañete para sacar una ley, la de medidas urgentes en materia de medio ambiente, que pretende la reforma de cuatro normas vigentes: la Ley de Aguas, la de Patrimonio Natural y  Biodiversidad, la de Residuos y Suelos Contaminados, y finalmente la Ley del Mercado de Valores (en materia de subastas de CO2).

   En un país como España que vive bajo la constate amenaza de la sequía, destaca por su importancia la reforma de la Ley de Aguas.

   El proyecto centraliza las competencias hidráulicas en materia sancionadora, regula las aguas subterráneas, preserva como principio fundamental la unidad de cuenca e incentiva la transformación de los derechos de aprovechamiento privados de agua a derechos concesionales.

   Reformas al margen, el ministro ha prometido tener a finales del 2013 todos los planes hidrológicos de las cuencas españolas, que tenían que haberse terminado en 2009 y avanzan con dificultad por las tensiones que genera entre las diferentes CCAA el tema de los trasvases.

   En esta hoja de ruta, que el ministro advirtió contenía "tantas dosis de ambición como de realismo", ha visto la luz otro proyecto de ley para convertir las cumbres del Guadarrama en Parque Nacional, pero tanto Izquierda Plural como el Grupo Socialista, lo han calificado de "deficiente" y de "dudosa legalidad".

   El futuro parque, que ocupará una superficie de 33.664 hectáreas, cuenta con el 40 por ciento de las especies de anfibios y reptiles de España, el 39 por ciento de las aves y casi el 50 por ciento de los mamíferos.

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