El Juzgado de lo Penal 2 de Gijón acogerá este martes 30 el juicio contra un ganadero de Carreño acusado de dejar morir a diez reses a las que dejó sin agua ni comida y sin las mínimas condiciones higiénicas, un delito de maltrato animal por el que la Fiscalía solicita una pena de 18 meses de prisión.

Según el escrito de la Fiscalía, desde diciembre de 2019, el acusado se despreocupó de su explotación ganadera compuesta por 50 reses de ganado bovino, dos equinos y un cerdo y tenía a unos animales en un establo y a otros en una finca contigua, con el pasto agotado y lleno de barro.

La acusación sostiene que, sin una causa justificada, el hombre dejó de prestarles los cuidados y el sustento necesario para su supervivencia, al dejarles sin agua ni comida, haciendo dejación voluntariamente de los mínimos deberes de alimentación y cuidado, provocando una situación de sufrimiento e incluso de agonía en algunas reses, muriendo diez de ellas.

Además, el acusado trasladó en enero de 2020 a 16 reses a una finca próxima, arrendada por una tercera persona que no le dio autorización y donde estuvieron pastando, causando unos menoscabos tasados pericialmente en la cantidad de 138,24 euros.

La Fiscalía imputa al acusado un delito continuado de maltrato animal y otro delito leve de daños y pide que a los 18 meses de prisión se sume la inhabilitación durante cuatro años para el ejercicio de profesión, oficio o comercio que tenga relación con los animales, y para la tenencia de animales.

Asimismo, pide que abone una multa de 1.080 euros y el pago de una indemnización al arrendador de la finca de 138 euros por los daños ocasionados, y a la Consejería de Desarrollo Rural con la cantidad que se determine por los gastos asumidos por el cuidado y tratamiento de los animales, así como por la gestión de los residuos.

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