El sector del aceite de oliva ha consolidado en la última campaña su peso en los mercados con más de 1.640.940 toneladas vendidas. Así se desprende de los últimos datos provisionales elaborados por la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA), dependiente del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, referentes al mes de septiembre, y que cierra el ejercicio oleícola. De esta forma, la 2020-2021 desplaza a la 2013-2014 como la campaña con el mayor volumen de salidas de la historia.

En el último mes del ejercicio se han vendido 136.840 toneladas, cantidad que se sitúa en la media comercializada en un mes de septiembre. No obstante, cabe destacar el ritmo medio de salidas registrado a lo largo de la campaña, establecido en 136.750 toneladas, el más elevado de la serie histórica.

“El mantenimiento de las salidas a lo largo de estos doce meses ha permitido sacar al mercado más de 1.640.940 toneladas y, por tanto, se confirman las previsiones de Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía: la 2020-2021 es una campaña histórica”, recalca el presidente del Consejo Sectorial de Aceite de Oliva de la federación, Cristóbal Gallego.

El peso en los mercados del sector oleícola es fruto de la ingente labor que hacen los agentes del sector, en los que las cooperativas tienen un papel protagonista. La apertura de nuevos destinos comerciales, el impulso de la promoción de los aceites de oliva con la marca España y la apuesta por la calidad y los nuevos formatos “han favorecido la fluidez de los mercados del aceite de oliva, incluso con unos precios más dignos para el agricultor”, sostiene el representante sectorial.

En agosto, cuando aún faltaba un mes para el cierre del ejercicio, la 2020-2021 ya era una campaña sin precedentes en materia comercial, al haberse vendido más aceite de oliva del producido (1.387.800 toneladas). Ahora, con la campaña cerrada, se da otro hito: por primera vez en la historia hay menos stock en las almazaras que en los envasadores. Según los datos, en manos de estos últimos hay unas existencias de 210.000 toneladas, frente a las 197.000 toneladas que hay en las almazaras.

“Con un enlace de 420.000 toneladas, un aforo que apunta a una leve caída en la producción de aceite de oliva (unas 1.050.300 toneladas en Andalucía) y la menor cosecha que se dará en los principales países competidores asientan el terreno para que la campaña 2021-2022 sea un ejercicio estable y con precios dignos para el productor”, indica Cristóbal Gallego.